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¡Vámonos!. México, fotografías de Bernard Plossu.
Museo de Arte Moderno
Por: Salvador Perches Galván.
 
Continuador de una tradición de fotógrafos viajeros franceses, Bernard Plossu lo lleva en los genes; hijo de franceses, nació en el sur de Vietnam, y esto lo marca, el viaje en su vida va a ser una constante.
¡Vámonos!. México, fotografías de Bernard Plossu, la exposición que se presenta en el Museo de Arte Moderno, de alguna forma incita este espíritu de la aventura y del viaje. Fue el propio Plossu quien la denominó de esta forma y corresponde a una revisión del registro fotográfico de los cuatro viajes de Plossu a México. A los 20 años Bernard era un estudiante regular en el París de los 60’s, y sus padres, inquietos ante el destino incierto de su hijo, deciden enviarlo con los abuelos al continente americano. Llega a la Ciudad de México, se inscribe a la Universidad de las Américas, la cual abandona una semana después y empieza a hacer amistades con las que se identifica. Había un espíritu de cuestionamiento de las juventudes hacia otros ideales, hacia una nueva ideología. Encuentra amigos que le van abriendo puertas, caminos, descubre México y se descubre a sí mismo. Inicia esta aventura de forma muy casual, muy espontánea, entre1965 y 1966 empieza a viajar por nuestro país y a capturar con la lente todas sus experiencias. Nace un fotógrafo, un joven que, a partir de estas experiencias descubre que observar a través de la cámara puede convertirse en una profesión y así sucede más adelante.
 




… en México, lo que vemos es aúnmás excesivo que lo que
imaginamos, ¡lo real delira!...
Bernard Plossu
 





La muestra es una iniciativa de Fundación Cultural Televisa, platicamos con su Director de Artes Visuales Mauricio Maille, principal artífice de la exposición:
Bernard Plossu es un fotógrafo francés que desarrolla su carrera principalmente en la segunda mitad del siglo XX, y cuyo tema central ha sido el desplazamiento, el viaje a lo largo de su vida, sus temas más apasionantes han sido los viajes y la forma de fotografía inmediata con la que se ha aproximado a los sujetos, en sus experiencias y en sus itinerarios.
 
Ernesto Peñaloza, especialista en el arte de la lente en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, agrega: El primer viaje a México es muy  testimonial: lo que está viviendo, sus amigos, sus amantes, los lugares que va conociendo. En sus viajes posteriores ya vemos proyectos muy específicos.
 
Marisol Argüelles. Subdirectora del Museo de Arte Moderno, sede de la exposición, opina: Es interesante ver como un extranjero vio nuestro país en un momento en el que se podía transitar por todos lados. Un hombre de apenas 20 años que recorre el país con este espíritu viajero, de aventura, de muchísima libertad y hace una especie de diario, porque también hay notas escritas sobre este primer viaje que hace Plossu. Es el testimonio vivo a través de la mirada de un joven que no había crecido aquí en México, que no tenía esta mirada llena de estereotipos y arquetipos mexicanos con los que uno va creciendo. Es una mirada que refresca mucho. El curador de la exposición Salvador Albiñana menciona que este fue como el viaje fundacional, que a partir de este viaje Plossu se asume como fotógrafo y decide dedicar una buena parte de su tiempo y de su vida a la fotografía.
 


En septiembre de 1965, viajé a la ciudad de México.
En mi equipaje: una Kodak Retina de 50 mm,
33 carretes de película y una cámara de 8 mm.
 Trece años después hice un libro con el viaje mexicano,
pero cuando tomaba todas aquellas fotos a los veinte años
no tenía idea de que llegaría a ser un fotógrafo profesional.
Bernard Plossu.
 
Mauricio Maille: Sin duda en la experiencia mexicana se produce el descubrimiento de un país fascinante, y también el descubrimiento de un joven que empieza a buscar su destino en la vida, y esta experiencia del viaje, acompañado de un registro fotográfico lo encuentra fascinante, y a partir de eso empieza a fortalecerse. Muchos años después reúne el material mexicano en Le voyage mexicain, un pequeño librito sobre su viaje mexicano, que se ha convertido en un icono del fotolibro, muy buscado por los coleccionistas.
 
Marisol Argüelles: En los años 70, retorna a un México completamente distinto, en donde comienza a desmoronarse el Milagro Mexicano. Se mete a comunidades marginales, barrios en las periferias y empieza a retratar esta realidad que es la otra, que no es el paisaje, ni el exotismo del campo en México, es una realidad mucho más cruda, pero es conocer México de muchísimas maneras y conocerse el mismo, como fotógrafo y como viajero
 
“Cada día un barrio diferente, un rincón diferente.
Ciudad inmensa. Durante semanas.
Y cientos de muchachos que se me acercaban corriendo,
que no habían visto jamás a un tipo como yo
venir a fotografiar sus callejones, sus casuchas,
sus chabolas, los ruidos, los olores. Y además… ¡me sonreían!
Seguramente, me movía el recuerdo recurrente de Buñuel y de su película
Los olvidados, tras aquellos años de mi adolescencia
en que acudía a la Cinemateca de París.”
Bernard Plossu
 
Mauricio Maille: A su regreso a nuestro país documenta de una forma muy social, con una conciencia muy clara de las circunstancias de una ciudad con altos índices de pobreza. En un carácter muy documental hace un trabajo inspirado en Los olvidados, y ahí hay otra perspectiva muy interesante.
 
Marisol Argüelles: Es una colección verdaderamente valiosa, no solo por la calidad plástica del trabajo de Plossu, sino por la reconstrucción que puede hacer el visitante, del México de los 60’s a los 80’s y resulta muy interesante.
 
Mauricio Maille: También filma con su cámara super ocho algunas imágenes en color muy interesantes. En otro momento cuando vive en el sur de Estados Unidos, en Nuevo México, tiene nostalgia de nuestro país y decide cruzar la frontera y hace un pequeño testimonio sobre Ensenada y Tijuana en donde se muestra una frontera que no es lo que es hoy en día, sino algo que está empezando a transformarse, entonces los registros en la obra de Plossu tienen muchas aproximaciones y ahí radica la riqueza de un fotógrafo como él.
 
Ernesto Peñaloza:¿Por qué adquiere valor artístico el trabajo fotográfico de un chavo?. Creo que intervienen varios elementos: por un lado está la espontaneidad de un amateur, que  es muy joven  cuando viene a México; y el momento  histórico que está viviendo el país es interesante, es previo al 68, y es una generación de mexicanos donde se incorporan muchos extranjeros. Entre ellos está el jovencísimo Bernard Plossu, que empiezan a descubrir el país, pero diferente a como lo hicieron los artistas mexicanos de los años 20, 30, en este impulso post revolucionario, aquí es otra búsqueda, de una nueva identidad ante la  brutalidad de la modernización del país que empezó en los 40, 50. En los 60’s ya hay una crisis en varios sentidos y empiezan a mirar a otros lados y también a descubrir lugares de diversión: el reventón, la playa, los lugares de peregrinaje, de drogas, de la buena marihuana, del peyote.
Esta generación está en ese sentido, un sector de la población mexicana, la clase media, una clase inclusive alta, ilustrada, con miras internacionales, vínculos con extranjeros. Ese es el ambiente que le toco vivir a Plossu, se integró de manera natural, y lo interesante es el registro que dejo en un primer momento. Fotos que son testimonio de este grupo social, de este momento del país, captadas con una sensibilidad muy especial. Este registro es importante para nosotros ahora y lo fueron en ese momento para Bernard, ya que definió una vocación y se dio en México. A partir de esta estancia en que venía a estudiar, como que no encuentra su camino en la vida y en un primer momento se dedica sobre todo a la fiesta, a la diversión, a estar con los amigos, y su salvación, en gran medida, es la fotografía, porque encuentra el camino que estaba buscando, quizá inconscientemente.
Aunque las primeras imágenes no son perfectas técnicamente, se percibe  talento, hay buen ojo. Puede haber problemas de encuadre, ciertamente, inclusive de foco. Técnicamente hubo problemas hasta de revelado, cosas básicas, pero tienen este encanto que está retratando a sus amigos, a gente muy cercana, y, por ejemplo, en una edad donde la sexualidad es muy importante, consigue imágenes muy potentes de sus amigas, con un erotismo muy sutil, hace encuadres de las piernas, de los momentos de reposo después de la fiesta y eso tiene un encanto, además hay un reflejo de una época, de una generación de jóvenes que está buscando un cambio y este se va a dar de manera muy violenta en el 68, con una respuesta muy torpe del estado mexicano, muy parecida a la que están haciendo ahora.
 
Mauricio Maille: Henri Cartier Breson, definió la actitud del instante decisivo, al fotógrafo que obtura en el momento preciso para tener una imagen excelente, espectacular. El caso de Plossu es lo contrario, el se define como el fotógrafo de los momentos no decisivos, el fotógrafo que espera el momento más banal de una situación que está viviendo. Y busca capturar la atmósfera de lugares y de destinos atemporales, este espíritu es fundamental en el trabajo de Plossu.
 
Marisol Argüelles: También aplica técnicas que en su momento tenían mucho de innovación, como el freeson, una técnica de impresión al carbón, en donde se integra el color y resulta formalmente interesantísimo, porque tiene cierta saturación de colores, un poco quemados y en eso también encontramos a un artista que explora, que experimenta.
 
Ernesto Peñaloza: Las imágenes en movimiento son la novedad de la muestra, estas tomas en súper 8, que han sobrevivido mal al tiempo, pero inclusive ese deterioro les da un encanto. Pareciera que son imágenes que tienen 100 años y son de los 60 y con problemas técnicos. Como prolongación de la foto fija, la imagen en movimiento crea una atmósfera y una ambientación muy poderosa.
La muestra es muy afortunada. Hay mucho talento curatorial en la exposición, Salvador Albiñana, con el recorrido que propone, donde empezamos con esta intimidad muy de juventud y termina con otra intimidad más madura, la de un hombre enamorado, porque en su último viaje está con Francoise, este personaje tan importante en la vida de Plossou, y a la postre su pareja.
Es un proyecto muy completo, el libro no tiene desperdicio, hay grandes plumas, una reflexión muy interesante de las imágenes y del trabajo de Plossu con un trabajo editorial de Juan García de Oteyza, que fue de lo último que hizo antes de morir, y el equipo de Fundación Cultural Televisa que, por suerte, l acervo de Plossou de México, ahora forma parte del acervo de ellos. Tenemos las imágenes de México en México, eso también está muy bien, que trascienda la exposición, que es algo efímero. Queda una buena publicación y una colección importante de un fotógrafo notable sobre su huella en México.
Es como esta nostalgia del pasado, que es una virtud de la fotografía. Como congela fragmentos de la vida de las personas, congela momentos de la historia
 
 “Es lo que se ve sin mirar, lo que enseña a ver”
Bernard Plossu
 
La exposición permanecerá hasta los primeros días de enero del 2015 en el Museo de Arte Moderno. Paseo de la Reforma y Gandhi s/n.
 
 

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