atrapAarte

TODOS SANTOS

15 Sep 18 - 15:35




 



 

de Mónica Perea.
El diálogo con el espectador,
esta desde la belleza.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
 
 









¿Qué significa la fiesta de Todos Santos en un país lleno de muertes violentas, de pérdida de identidad, migración, secuestros y desplazamiento forzado?
 
Lamentablemente es una realidad, afirma Sixto Castro Santillán, director de la puesta en escena que lleva el nombre de la citada fiesta. Siempre he pensado que es responsabilidad de los que hacemos teatro levantar la voz y darle visibilidad a estos temas que están en nuestro cotidiano, que están en la vida diaria y que de repente empezamos a asumir con normalidad, (baste mencionar que, luego de la balacera acaecida la noche del viernes 14 en el folclórico Garibaldi, en donde fallecieron 4 personas y resultaron 9 heridos graves, los mariachis no callaron y la fiesta no paro, mientras la policía sellaba la escena del crimen, a solo unos metros de distancia) y parte de nuestra apuesta es decirle a la gente que no, que hay que voltear a ver todas estas problemáticas para que no nos parezcan ajenas, o estas cosas no pasan, o esto sucede solamente en unas regiones del país. Es un problema real, es un problema vigente y tiene mucha fuerza, y es importante que estos discursos se generen desde el teatro.

 
  
 
El dolor, los sueños, los fantasmas de un pasado cercano y la esperanza de encontrar en las tradiciones un consuelo, son algunos elementos que estructuran el poderoso mensaje de la obra Todos Santos, monólogo protagonizado magistralmente por la actriz Mayra Sérbulo, quien estrenó esta propuesta escénica en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico justo hace un año. Y que ahora ofrecerá unas cuantas funciones en el Teatro El Milagro. Sérbulo interpreta en este monólogo a una mujer zapoteca que trabaja como empleada, la obra también aborda el tema de la discriminación hacia grupo étnicos.
 
Actualmente la discriminación es un problema que necesita la urgencia para resolverse y para atenderse, pareciera que en México no hay discriminación, pareciera que no pasa, pero lamentablemente si la hay, hay discriminación por preferencia sexual, por género, por clase, por identidad, por etnia, por raza, por religión, por color, como si los mexicanos fuéramos muy güeritos, y de repente entramos en esas dinámicas bien absurdas que definitivamente no tendrían que suceder, tendríamos que pensar en relacionarnos como seres humanos, forzosamente desde otro lugar, y esta obra toca esos temas, toca temas de discriminación por etnia, de migración, por la necesidad de una mujer que sueña y que sus sueños se ven fracturados por la realidad, por la violencia que vive este país, por el ejército en las calles, por el narcotráfico y la toma de territorios por el sicariato, niños asesinando, y golpea duro los sueños de cualquier persona, de cualquier ser humano y de cualquier mujer. Siempre es importante revisar estos discursos, y lo que quisimos hacer esta ocasión fue desde la dignidad de una mujer digna.

 
  

Es importante hablar de esos temas, pero es importante darle una luz y una esperanza al espectador, hay que tener la cabeza en alto, además, es un voltear a ver nuestras tradiciones, el día de muertos.
Una mujer que trabaja en la Ciudad de México ayudando en la limpieza y quiere regresar a su pueblo para festejar el día de los fieles difuntos, que en Jalapa del marqués, en Oaxaca, en la región del istmo se conoce como Todos santos, y es lo que da el nombre a esta obra, la festividad de todos santos donde todo el pueblo se reúne con sus familiares fallecidos y les rinde ofrendas y tributos y los recuerdan. Esta mujer, María, quiere recordar a su hijo y a su esposo, que, por circunstancias fuertes es que tiene estas pérdidas, desde ahí estamos tratando de articular este discurso.
 
Sin más vestuario que las blusas típicas de Oaxaca, Sérbulo se apropia del personaje de María en las miradas, en los suspiros y las entonaciones, a veces cargadas de entusiasmo, pero también de dolor e indignación por lo que vivió en su tierra y que es reflejo de una realidad que pareciera ser reflejo, no sólo de una nación, sino de una condición global. En escena vemos las múltiples transformaciones de un rebozo, que es una prenda tan típica.

 
  
 
Se vuelve un objeto de imaginación, y el escenario se vuelve un lugar donde puede suceder la imagen, puede suceder la evocación, puede suceder la sensibilidad que al público le van a despertar esas raíces que tenemos, que crecimos con ellas, que tenemos familia, que tenemos tradición, que las nuevas generaciones tienen que voltear a ver, y está dignificación también es importante.
 
Cuando Mayra Sérbulo me invita a dirigir este proyecto por supuesto que acepto, porque Mayra Sérbulo es una mujer que es fiel a su visión del teatro, del arte, de la actuación y de su universo poético, y cuando hacemos la obra nos comparte su universo poético, nos abre las puertas de su casa, nos abre las puertas de su tierra y comparte también toda la enorme experiencia y trayectoria que tiene conmigo, que soy un director joven que estoy empezando, y tener este encuentro con alguien de esa calidad artística y humana y con esa generosidad, siempre, siempre se agradece.
 
  
 
Todos santos se convierte en una obra que sensibiliza sobre las personas que tienen que dejar sus hogares, ya sea por condiciones de violencia, para sobrevivir económicamente o para buscar mejores oportunidades de vida, pero al mismo tiempo, pone el dedo en la llaga sobre la melancolía de vivir alejados de los orígenes, de las tradiciones y de lo que alguna vez se conoció como la propia tierra, en un momento que, más que nunca Oaxaca requiere que volteemos a verlo y apoyarlo.
 
Por supuesto que sí, hay que hacer comunidad, hay que hacer lazos humanos, hay que apoyar, no hay que dejar pasar por alto estas oportunidades. Justo es oportuna esta obra para que nos haga reflexionar sobre esa mirada que tenemos que ejercer todo el tiempo hacia nosotros mismos porque todos podemos sentirnos desplazados en muchísimos momentos y en muchísimos lugares, desde distintas zonas. Que esto se vuelva una metáfora, una alegoría de lo que queremos decir.
 
La obra habla también de los muertos y su significado, en sus diálogos, María habla de la celebración de su pueblo en el marco del Día de Muertos como si se tratase de una Itaca homérica a la que tiene que regresar para encontrar refugio y cordura.

 
  
 
Cómo evitar el rechazo de enfrentar situaciones tan dolorosas, en un país donde aparecen difuntos todos los días, las más recientes fosas comunes descubiertas en Veracruz, el botón de muestra, que a diario vemos, leemos y oímos en las noticias. Como invitar a la gente a ver una concatenación de temas dolorosos.
 
Aquí el diálogo con el espectador esta, me parece, desde la belleza. Son temas dolorosos que, en el universo que le estamos ofreciendo al espectador se manejan con belleza, apelamos a la imaginación del espectador, se cuenta una historia, una historia que se vuelve empática con nosotros. Cuando logramos la empatía con el espectador desde la poesía, el texto de Mónica Perea es bello la escenografía de Natalia Sedano es bella y sin ningún tipo de afán folclorista, sino creando universos imaginarios es que el espectador pueda empatar, también con una actriz que tiene una sensibilidad inmensa y que está hablando desde la verdad, al escuchar a una actriz en una ficción hablando desde su verdad, el público empata. Este proyecto no tiene como objetivo mostrar crudamente los acontecimientos, hay un discurso artístico que se está articulando, que propone una reflexión, pero que también pretende que el público se conmueva, se sensibilice, se emocione, porque la emoción también es una forma de aprender y de reflexionar y ahí me parece que está la propuesta de Todos santos, que, siempre enmarcado en un contexto de fiesta, hace que el público se identifique y reconozca, reconozca y pueda aceptar, en algún momento, un tema más urgente, más inmediato, más social. Ahí está esta relación que hacemos entre una cosa y otra, y que al final hacen que el público se conmueva con nosotros, y que con Mayra hagan un recorrido no solamente sórdido sino también elocuente, lírico.

 
  
 
María trabaja como empleada doméstica en una casa de la capital. Le prepara un mole a su patrona, antes de ir a festejar la fiesta de Todos Santos a su pueblo. Mientras está en la cocina, narra su vida antes de llegar a la ciudad, qué la llevó a huir de su pueblo y las injusticias que en él se vivían a diario. ¿Se vive mejor lejos de casa? ¿Dónde puede alguien encontrar seguridad, refugio? ¿Cómo saber cuándo se está muerto en vida? Son algunas de las preguntas que María intenta responderse una tarde en una cocina que no le pertenece, como no nos pertenecen los absurdos estereotipos que nada tienen que ver con nuestra genotipia mexicana.
 
No tiene nada que ver con nosotros. El estereotipo es algo que hay que evitar en el teatro, y en la vida por supuesto, somos nosotros, y no estoy hablando de un grupo, no estoy hablando de una etnia, queremos hablar, contar historias de seres humanos que somos nosotros y que tenemos esa posibilidad de ver el mundo con los mismos ojos.

Ahora, si hay un discurso social muy fuerte en la obra porque es parte del objetivo, socialmente si estamos denunciando cierto trato a una comunidad que tiene que migrar por oportunidades de trabajo, por oportunidades laborales, por mejorar sus condiciones de vida, por la misma violencia.

 
  

El desplazamiento, a veces forzado, a veces natural, en este caso, hay comunidades que tienen que empezar a desplazarse porque lamentablemente pasaron por una situación de desastre natural que las obligan a modificar sus circunstancias, y entonces debe haber oportunidades para que cualquier persona tenga derecho a una vida digna como derecho humano de principio. Es una obra sobre los derechos humanos en una época donde estamos acostumbrados a que pasen por encima de ellos, y las garantías constitucionales. No debemos permitir eso bajo ninguna circunstancia, por eso me parece que ahí está nuestra responsabilidad, es algo que no se debe permitir, constantemente se tiene que estar reflexionando, a nosotros nos corresponde, desde el arte, que el público venga y también reflexione, si es una obra sobre los derechos humanos, sobre los derechos de las mujeres, sobre los derechos de los indígenas, sobre las minorías, es una alegato en contra de la discriminación, en contra de la violencia, en contra del sicariato, en contra del ejército en las calles generando estados de excepción, va por ahí, siempre desde la poesía.
 
Con un metate, un molcajete y algunos sencillos elementos escenográficos como canastas de mimbre, la actriz convierte a la charla con su patrona en un viaje de recuerdos y al mismo tiempo para mostrar sus anhelos más profundos, todo ello apoyado por ambientes de iluminación que permiten viajar de una cocina citadina a un pasaje de pesadilla en el Istmo azotado por la violencia, e incluso al misticismo de Todos santos, la fiesta del Día de Muertos. Propuesta que comprueba que el compromiso del arte, no es simplemente un placer estético.

 
     
 
Tiene que activar un tejido social, tiene que mover a la sociedad, y podemos empezar con los que vengan a ver la obra, eso se replicará, y en función de eso es que empezaremos, como herramienta, como deber, como responsabilidad, y cualquier manifestación cultural, en este momento nos compete el teatro, pero es parte de la responsabilidad de la cultura.

Por eso es tan importante para la sociedad, y pareciera que no se entiende, siempre está muy castigada la cultura, está muy castigado el teatro, pero es importante generar estos espacios de visibilidad, apropiarse de un discurso y compartir y empatar con otras voces que necesitan reflexionar sobre lo mismo, que necesitan activar sobre lo mismo, sobre estos discursos.

 
  

En este caso la responsabilidad que adquirimos, que Mayra lo asume con esa verdad, porque es un compromiso que comparte y que ya empató con ella, y que nos subimos a esta trinchera y decimos: por una vida digna, por una infancia sin violencia, y por un mundo sin discriminación en el país, y eso repercute en la familia, en el trabajo, en la escuela, en la comunidad, en la sociedad y se va haciendo un escalafón que hay que empezar a modificar desde mi propia circunstancia, desde mi propia visión del mundo. De todo esto va Todos santos.
 
Todos santos es una de las propuestas más profundas para mostrar los asuntos pendientes de la nación en este mes patrio, pero va más allá, al convertirse en un grito honesto, que independientemente del origen, habla sobre la dignidad humana.
 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!

Imprescindible.
Todos santos de: Mónica Perea.
Dirección: Sixto Castro Santillán.
Actuación: Mayra Sérbulo.
Diseño de dispositivo escénico: Natalia Sedano.
Teatro El Milagro (Calle Milán 24, Col. Juárez, Metrobus Reforma).
Jueves y viernes a las 20:30 horas, sábado a las 19 y domingo 18 horas. Del 13 al 23 de septiembre.
 
 

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