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SOR JUANA POR SIEMPRE

18 Apr 15 - 16:33

 
Presencia recurrente, cíclica. Sor Juana
Texto y foros: Salvador Perches Galván.
 
 
Juana Inés de Asbaje y Ramírez, Sor Juana Inés de la Cruz, nació en San Miguel de Nepantla, en 1651. Es la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. La influencia del barroco español, visible en su producción lírica y dramática, no logró oscurecer la profunda originalidad de su obra. Su espíritu inquieto y afán de saber, la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, que no veían con buenos ojos que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.
 
Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México, permaneció en él cuatro meses, lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: “Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”, escribió.
 
Su celda se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, como Carlos de Sigüenza y Góngora, pariente y admirador del poeta cordobés Luis de Góngora (cuya obra introdujo en el virreinato), y también del nuevo virrey, Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, y de su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, con quien le unió una profunda amistad y se convirtió en su mecenas. En su celda también llevó a cabo experimentos científicos, reunió una nutrida biblioteca, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la poesía y el teatro (en los que se aprecia, respectivamente, la influencia de Luis de Góngora y Calderón de la Barca), hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales.
 
Sor Juana Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia y se consagró por completo a la vida religiosa.
 
Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695. La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante, y al mismo tiempo introdujo elementos analíticos y reflexivos que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII. Sus obras completas se publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas del Fénix de México (1700), con una biografía del jesuita P. Calleja.


 
El 16 y 17 de abril la Universidad del Claustro de Sor Juana conmemoró los 320 años de la muerte de Sor Juana Inés de la Cruz, acaecida el domingo 17 de abril de hace 320 años, en lo que ahora es el ex convento de San Jerónimo. En memoria de la excepcional poeta novohispana, la casa de estudios organizó actividades académicas y culturales que incluyeron la procesión de los restos atribuidos a la Décima Musa por el inmueble que fue su hogar; el depósito de los mismos; la lectura de la Oración fúnebre a Sor Juana Inés de la Cruz, de Octavio Paz; la cancelación de una estampilla postal conmemorativa; un concierto de música virreinal; la reinauguración de la Celda Contemporánea, así como un programa académico, en coordinación con UC-Mexicanistas.

Se llevaron a cabo mesas con participantes de primerísimo nivel, entre otros: la profesora e investigadora María José Rodilla, el escritor Antonio Cortijo Ocaña, la lingüista Claudia Parodi, así como las sorjuanistas María Águeda Méndez y Sara Poot Herrera.


 
Asimismo, se presentaron los libros Sor Juana Inés de la Cruz o la búsqueda de identidad de Antonio Cortijo Ocaña. Y Cartas de Lisy. La mecenas de Sor Juana Inés de la Cruz en Correspondencia Inédita (2015) con la participación de la coeditora del volumen, Beatriz Colombi, así como de las escritoras Margo Glantz y Sara Poot.
 
El viernes 17 de abril, a las 19:30 horas, dio inicio la Ceremonia Fúnebre y el depósito de los restos atribuidos a la poeta novohispana en el ex templo de San Jerónimo, cumpliendo así la voluntad de la monja jerónima en su testamento: “Primeramente, ofrezco mi ánima, cuerpo y vida a Dios Nuestro Señor, que la creyó y redimió con su preciosa sangre; y cuando su Divina Majestad fuere servido de llevarme, quiero ser sepultada en la parte y lugar que se acostumbra sepultar a las religiosas profesas, que lo han sido de este dicho convento.”


 
Como parte de la ceremonia, se dio lectura a la Oración fúnebre a Sor Juana Inés de la Cruz, de Octavio Paz. El texto fue leído por el Nobel mexicano el 17 de abril de 1995 en el ex convento de San Jerónimo, a 300 años de la muerte de la Décima Musa.
 
Los numerosos asistentes pudieron disfrutar música novohispana a cargo del Ensamble Barroco de Solistas de la UCSJ, la Pequeña Cantoría y el Coro Virreinal Rita Guerrero.


 
 
 
“Cuando yo comencé a escribir, hacia 1930, la poesía de sor Juana Inés de la Cruz había dejado de ser una reliquia histórica para convertirse en un texto vivo. El que encendió la chispa del reconocimiento, en México, fue un poeta: Amado Nervo. Su libro (Juana de Asbaje, 1910) está dedicado «a las mujeres todas de mi país y de mi raza». Este pequeño libro todavía se lee co
n agrado. Más tarde, entre 1910 1930, abundaron los estudios de erudición: había que desenterrar y fijar los textos. A los trabajos de Manuel Toussaint sucedieron los del infatigable Ermilo Abreu Gómez, que puso ante nuestros ojos por primera vez, en ediciones modernas, Primero sueño, la Carta atenagórica y la Respuesta a sor Filotea de la Cruz. Los poetas de Contemporáneos leyeron con simpatía y provecho a sor Juana, sobre todo Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia, que editó los Sonetos y las Endechas. En esos años, a través del fervor inteligente de Cuesta, leí por primera vez los poemas de sor Juana. Me retuvieron los sonetos. No volví a leerla sino hasta 1950, en París. La revista Sur quiso celebrar el tercer centenario de su nacimiento y José Bianco me escribió, pidiéndome un artículo. Acepté el encargo, fui a la Biblioteca Nacional, consulté las viejas ediciones y escribí un pequeño ensayo, origen lejano de este libro.
 
Como si se tratase de una presencia recurrente, cíclica, sor Juana reapareció en 1971. La Universidad de Harvard me invitó a dar unos cursos y al preguntarme cuál sería el tema de uno de ellos, respondí sin mucho pensarlo: Sor Juana Inés de la Cruz. Tuve que volver a leerla y l
eer mucho de lo que se ha escrito sobre ella y que yo había olvidado o no conocía. Ya para entonces Alfonso Méndez Plancarte había publicado su ejemplar edición de las Obras completas. Las bibliotecas de Harvard provocaron y, asimismo, saciaron mi curiosidad. En sus pasillos me encontraba a veces con Raimundo Lida; hablábamos de sor Juana, la música y la numerología mística. Repetí el curso en 1973 y con las notas que había hecho durante esos años impartí, en 1974, en El Colegio Nacional, una serie de conferencias: Sor Juana Inés de la Cruz, su vida y su obra. Al año siguiente, al releer las notas y oír las cintas magnetofónicas, pensé que valdría la pena utilizarlas en un libro que fuese, simultáneamente, un estudio del tiempo en que ella vivió y una reflexión sobre su vida y su obra. Historia, biografía y crítica literaria. Comencé a escribirlo pero de una manera intermitente, interrumpido con frecuencia por otros quehaceres. Concluí, hacia 1976, las tres primeras partes. Después, durante varios años, nada. El proyecto dormía y estuve a punto de abandonarlo. A fines de 1980, movido -o más bien: removido- por una suerte de remordimiento, volví al inconcluso manuscrito. En el primer semestre de 1981 escribí las tres partes siguientes, las finales.


Mi libro no es el primero sobre sor Juana ni será el último.
Octavio Paz
prólogo a
Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe
en: Obras completas,
Edición del autor. Barcelona 2001

 
Sabias palabras de Paz, su obra no es la primera ni ha sido la última, y tanto la vida y obra de la Décima Musa, como del premio Nobel 1990, sin duda puntos superiores de las letras mexicanas, son recurrente objeto de estudio, ediciones, reediciones o adaptaciones de sus brillantes textos, como lo demuestra Ella, la peor del mundo… Él, Octavio Paz, serie documental producida por Radio Educación, basada en el Ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, escrito por Octavio Paz, acerca de la décima musa.
 
En este trabajo radiofónico, el poeta nos guía por la historia de sor Juana con referentes actuales y frescos, con un concepto de la serie a cargo de Marcela Rodríguez Loreto, y producción y dirección escénica de Laura Elena Padrón.
 
La serie documental consta de 20 capítulos. La biografía de la mujer que fue obligada por los pensadores conservadores de su época a alejarse de las letras, es recreada en las voces de Gabriela Betancourt, Ignacio Casas, Bertha Vega, Sergio Bustos y José Ángel Domínguez.
 
El objetivo de los capítulos es acercar a la musa a la época actual y lograr que radioescuchas se apropien de sus poesías y de su trabajo, ya que en el contexto actual mexicano, donde no se ha alcanzado la igualdad de género, es muy pertinente retomar la historia de Juana Inés y de la religiosa en la que se convirtió posteriormente. “Fue una mujer adelantada a su tiempo, con una elección sexual puesta en entredicho, que transformó la literatura mexicana dentro de un mundo predominantemente de varones, esa historia es perfectamente ubicable en la vida cotidiana y no sólo en la época novohispana”, señalo la productora de la serie Laura Elena Padrón, con más de tres décadas de experiencia en el quehacer radiofónico.

 
El poeta y ensayista Armando
Gonzales Torres, señaló que estos materiales permiten identificar los
vínculos estéticos que existen entre las
dos grandes figuras que ha creado la literatura mexicana toda vez que para Octavio Paz la figura de Sor Juana representa una inspiración para su obra
y al mismo tiempo es parte de una proyección, pues existen diversas coincidencias en su historia de vida que
le permitieron identificarse con ella.
 
El primer capítulo de la serie se transmitió
el 31 de marzo, día en que se conmemoró
el 101 aniversario de Paz, a través la
estación 1060 de Amplitud Modulada (AM),
Ella, la peor del mundo… Él, Octavio Paz, se
transmitió tanto en la capital del país como
en 31 emisoras culturales de la República Mexicana.
 

Hilda Saray Gómez, directora de Producción y Planeación de la emisora cultural, señaló que esta serie es un proyecto ambicioso relacionado con las características del servicio nacional que presta Radio Educación. La radio cultural de México. “Son 31 emisoras las que estrenaron al mismo tiempo el primer capítulo de Ella, la peor del mundo… Él, Octavio Paz, lo que es una de las primeras actividades que delinean un sistema nacional de radios culturales, con ello casi la población completa de la República Mexicana podrá escucharlo”, explicó.
 
Radio Educación y las 31 emisoras públicas y culturales del país, que se sumaron a la transmisión de la serie, también tuvieron acceso a las obras musicales del compositor mexicano Antonio Juan-Marcos, quien ha realizado trabajos diversos alrededor de la obra Octavio Paz.
 
La serie completa está en el portal de contenidos de Radio Educación: www.e-radio.edu.mx para su descarga gratuita.
 
 
 

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