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EL CAMINO DEL INSECTO

31 Jan 15 - 14:56


     EL CAMINO DEL INSECTO, de David Gaitán
     Evitar que un círculo entre en un rectángulo.
     Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

 


Yo amo el futbol. Pero es un deporte injusto.
Y creo en eso; creo en el futbol injusto.
No imagino un lugar en donde el resultado
se aleje tanto del mérito como en el campo de juego.
Cancha: sitio donde la memoria y la lealtad se pierden en una jugada.
Nadie más violento que un aficionado insatisfecho.
Del aplauso al desapego, en un segundo; y está bien.
Fallar es imperdonable, no importa que sea la primera vez.
David Gaitán
 



El fútbol, que convoca a millones de aficionados, es el deporte más popular en México. Se juega en todas sus formas y niveles.

Sus inicios se remontan a finales del siglo XIX, introducido por los británicos a nuestro país, se comenzó a practicar en 1901, año en que la compañía inglesa Real del Monte, funda formalmente al Pachuca Athletic Club y un año más tarde se organiza la primera competencia nacional, que dio inicio el 19 de octubre de 1902 y cuyo campeón fue Orizaba.

   


A partir de dos hechos reales y contundentes de la sociedad mexicana, como lo es la afición futbolera de un altísimo porcentaje de compatriotas, también llamados “pamboleros”, y otro, con no tantos seguidores, como lo es la política, el siempre activo y muy talentoso David Gaitán, actor, dramaturgo, traductor, adaptador, director, productor, escribió El camino del insecto, divertido y sesudo texto en donde narra episodios estelares de estas dos actividades en paralelo. El camino del insecto es fútbol, muerte, sociedad, complot, fanatismo, crimen y política, todo ello actuado por los muy eficientes histriones Raúl Villegas y el autor del texto, David Gaitán, formando una excelente dupla.

Con un prólogo fechado en 1990, en Turín, Italia y un epílogo, cuatro años más tarde, en Noruega, la obra se narra a partir de múltiples voces, incluida la de Diego Armando Maradona. A partir de una estructura no lineal, el joven dramaturgo e intérprete conduce al espectador por un ir y venir en el tiempo y el espacio, siempre con un humor ácido y refrescante.
 
Yo soy portero. Tengo las habilidades normales, esperables, a cualquier persona que dedica veinticuatro horas del día, durante más de diez años, a evitar que un círculo entre en un rectángulo.

El texto deja ver una buena investigación por parte de su autor, además de conocimiento de los dos temas de los que habla, entregando frases impecables, de excelente factura, de las cuales citamos algunas, en cursivas:

Los futbolistas, por regla, no pueden estar ciegos; y son tan malos actores que no tienen posibilidad de engañar.
Los delanteros son unos narcisistas compulsivos imbéciles que todo el tiempo necesitan reafirmar su hombría; por eso buscan poner la bola justo donde ponen el ojo. “Ya sé que saben que sabemos”, piensan.

Eventos reales cohabitan con ficciones, el fatídico terremoto que azotó, el jueves 19 de septiembre de 1985 a la Ciudad de México está presente en la obra, dirigida por David Jiménez Sánchez …desde entonces se ha dicho que quizá lo único bueno de esa experiencia fue la unión entre desconocidos que el fenómeno suscitó. Los sobrevivientes, literalmente movieron montañas con sus brazos.

Acompañando al torrente de noticias del devastador terremoto, se anuncia solo tres días después, que México sería, al año siguiente, nuevamente sede del mundial de futbol, debido al estado de violencia en Colombia.

Con la fuerza de la colectividad dominada desde cada vez más ángulos, los mexicanos inventamos…
También usando los brazos…
La ola.   

Hugo Sánchez, el Abuelo Cruz, Jorge Campos, Claudio Suárez, Alberto García Aspe, Nacho Ambriz y Ramón Ramírez, Zague, Luis García y Miguel Mejía Barón, aparecen, citados, en escena.


    


Dos años después de aquel partido en Monterrey, el 21 de junio de 1986, en que México perdió contra Alemania, durante las elecciones presidenciales, sospechosamente el sistema sufrió una súbita caída a mitad del conteo; cuando logró restablecerse, Carlos Salinas de Gortari iba sorprendentemente liderando las votaciones.

En la hipotética ficción de la imaginativa mente de Gaitán, 56 años después que aquel fraude, el Estadio Azteca alberga otra final y México puede ganarla, el portero afirma: En el penal más importante de mi vida, un insecto negro ha decidido suspender su vuelo, posarse frente a mí y mirarme a los ojos. No puedo ver al cobrador.

La dictadura es un insecto que llegó con el siglo XXI y lleva 42 años en el poder. Un tercer mundial en el año de las elecciones más complicadas.

El camino del insecto resulta un compendio de datos que se encabalgan en torno al deporte favorito de los compatriotas y de la política:

1994, año electoral en nuestro país, fue también de futbol; siendo Estados Unidos la sede. Luego de 8 años de ausencia, México participa de nuevo.

Tres meses antes del mundial, el 23 de marzo, Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia, fue asesinado.

El 5 de julio, México enfrentó a Bulgaria en los octavos de final. Nunca habíamos llegado tan lejos en un mundial fuera de casa; las esperanzas estaban por las nubes, pero la ilusión se quedó solo en eso. Con la derrota en la cancha, la atención nacional pasó del futbol, a las elecciones.

Bastó con que Ernesto Zedillo, el candidato suplente, clamara en nombre del caído para que ni las mejores intenciones de Mejía Barón lograran quitar al PRI de la dictadura partidista que desde la Revolución imperaba.

El 1 de diciembre, Zedillo asumió, la presidencia de la república. 1 día después arriba “el error de diciembre”, en que el peso se devaluó de manera histórica causando, entre otras gracias, la desaparición de la clase media nacional.

Seis años más tarde, a escasos meses del cambio de milenio, el PRI perdería por primera vez las elecciones, dando paso al PAN, al frente del gobierno durante dos sexenios en que se recrudeció el problema del narcotráfico.

El epílogo de la obra ocurre en Noruega en 1994. En voz de Leymah Gahr, una ciudadana de Oslo después de tener un infarto masivo al corazón. Leymah estuvo clínicamente muerta durante casi tres minutos.

Estaba en un cuarto blanco…  y dentro de este cuarto había un ave. Le digo ave aunque, supongo que si estaba dentro de una habitación lo que estaba volando ahí conmigo era un insecto; pero si es así, era el insecto más bello del mundo.

Aunque el anecdotario incluye el buen desempeño de la selección nacional en el último mundial en Brasil, pero concluye la noche más oscura de la historia reciente de nuestro país, la del 26 de septiembre de 2014, en que el autobús que trasladaba a los Avispones de Chilpancingo sufrió un atentado y falleció uno de sus jugadores de tan solo 15 años, en el tristemente célebre Caso Ayotzinapa.

La obra, estrenada en el extinto trolebús escénico del Parque México, ha tenido muchas funciones en espacios no convencionales, como ese de su estreno, también en estacionamientos, y la adaptación a foro cerrado, como ahora se presenta en el Teatro Sergio Magaña, del Sistema de Teatros del Gobierno del Distrito Federal, en una creativa puesta en escena, a cargo de David Jiménez, que nada tiene que ver con la inicial.

En un abrir y cerrar de ojos transcurre esta refrescante experiencia teatral Afirma la crítica teatral Luz Emilia Aguilar Zinser que “al salir de El camino del insecto recordé que el teatro, de muchas maneras, ayuda a no perder por completo la razón y la esperanza”. Cuánta razón tiene.
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Absolutamente recomendable, aunque, como al que esto escribe, no le guste el fútbol.
 
 
 
    
 
 
 
 
 
El camino del insecto
Contundente y poderosa
Por: Roberto Sosa
 
Es la analogía que a partir de la política y el fútbol, nos da una visión de dos universos que se compaginan en el día a día del mexicano. La obra versa sobre el paralelismo que existe entre el deporte más popular en México, y el “deporte” de hacer política. ¿Qué tienen en común? Desde  la mirada de David Gaitán -autor-, existe una relación estrecha.

De forma cronológica el texto nos habla de los mundiales de fútbol, desde México 86, hasta el del Brasil 2014, en concordancia a los acontecimientos políticos y sociales que vivió el país. En el 86, aún no cicatrizaban las heridas por el sismo del 85, pero México no dejó de ser sede; después en las elecciones del 88, el sistema se “cayó” y se “calló” y el PRI siguió en poder.

En la ficción México vuelve a ser sede de Mundial de Fútbol en 2042. Es la final, justo cuando la selección está a punto de ganar el campeonato, es el partido más importante de la historia del país, y se decidirá en penales, pero el portero se queda ciego, lo único que ve, es un insecto que lo mira. Está dispuesto a que entre en su portería el gol, pero que se vaya el insecto.

   


Paralelo al campeonato mundial, se desarrollan las elecciones presidenciales –igual que en 1994: Mundial en EE UU, y elecciones en México-, el candidato a la presidencia es asesinado; un político decidido, que prometía cambiar las condiciones políticas en el país muere y el país se colapsa, se queda sin la Copa, y sin candidato. A principios de ese año, un grupo armado en el sureste del territorio, le declara la guerra al Gobierno.

La obra es contundente y poderosa, una dramaturgia inteligente que reúne dos universos que de forma paralela, le dan sentido a la vida de millones de personas en este país: la política y el fútbol. Desde un ángulo crítico, nos pone en perspectiva lo que apasiona a las mayorías y la obsesión por el poder, que muchos ambicionan, pero que pocos alcanzan.

¿Es un sueño de ser campeón del mundo? ¿Cuántas muertes se necesitan para crear una dictadura? ¿La dictadura es un insecto que mutó? ¿Si el penal entra, se acaba la dictadura? Una mujer noruega regresa de un coma, habla de su experiencia: “un insecto blanco frente a mi, viéndome…”

David Gaitán además de autor, actúa junto con Raúl Villegas. El camino del insecto es un texto que en una parte es narrado y en otra hay diálogos. Dos experimentados actores en un espacio semivacío con pocos elementos escénicos: una portería de fútbol y los botes con cal, que se utilizan para marcar el terreno de juego. La dirección es de David Jiménez Sánchez es acertada, a mi parecer –por el texto y los intérpretes- no se siente su trabajo.
 
 
 
El camino del insecto. De: David Gaitán.
Dirección: David Jiménez Sánchez.
Actuación: David Gaitán y Raúl Villegas.
Teatro Sergio Magaña. Sor Juana Inés de la Cruz 114. Colonia Santa María la Ribera.
Metro San Cosme.
Hasta el 22 de febrero
Viernes 20, sábados 19, domingos 18 horas.
 

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