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SAFARI EN TEPITO

03 Mar 15 - 00:06


 


Safari en Tepito
Por Roberto Sosa
Fotografías cortesia de la
producción

 














Cuando se tiene en la vida una experiencia gustosa y placentera, se desea vivirla de nuevo y  repetir eso o aquello que deja un grato sabor de boca. Esto sucedió el año anterior con Safari en Tepito, hoy se puede repetir la experiencia, hoy vuelve a ser un acontecimiento lleno de emociones y matices; un suceso de acercamiento y convivencia entre quienes llegan y quienes reciben.

El  Safari en Tepito, nos permite ir a la caza de emociones y sensaciones; es penetrar en la jungla de asfalto a un barrio emblemático de la Ciudad de México. Un tour por un bosque de puestos y personas, entre calles y avenidas que circundan la barriada. Las armas para penetrar en esta selva, son la humildad y la tolerancia. Y se debe ir con cuidado, el cazador se puede convertir en la presa.
Con relación al año anterior, hoy el recorrido se hace más a pie que en las motos (sólo hay un recorrido en estos vehículos), un recorrido más “orgánico”, esto permite al visitante tener contacto con la gente, respirar los aires que envuelven sus vecindades, sus callejones, sus templos; sentir en la piel la energía del barrio, apreciar de cerca a los vendedores y sus mercancías, el aroma de sus comida callejera y caminar el fila india para no perderse.



El grupo que integramos 10 personas, inició el viaje en la calle de Imprenta número 245, hogar del señor Diego Cornejo Choperena, anfitrión por 15 días de la actriz Anilú Pardo. El encuentro en su hogar es con el recuerdo y la nostalgia. En su casa aún conserva discos de acetato, con música que evoca a la Peña Morelos, que él fundo a finales de los años 70s. Hoy es un condominio en donde se encuentra su domicilio.

El convivir durante dos semanas (Anilú y Diego), fundó entre ambos afinidad y confianza en muchos sentidos. Compartieron su soledad y afecto, crearon lazos de amistad; experimentaron el mismo vacío por el ser amado que ya murió: él perdió a su esposa, ella a su hermana: “nos identifica el amor por nuestros muertos”, me comentó Anilú al salir del domicilio. Un encuentro lleno de emotividad en medio del recuerdo. Al salir las motos están listas para seguir el viaje.



La siguiente escala es en la Plaza Martes de Arte (cabe señalar que los martes es el día que no hay comercio en toda la zona), aquí se pude apreciar el mural “Arte Acá”, también se ubica el taller de pintura de Luis Arévalo. El movimiento artístico Arte Acá, pintó en el multifamiliar “Los Palomares”, la historia de Tepito.

Más tarde, a pie, llegamos a una de las vecindades más famosas del barrio: “La Casa Blanca” (nade que ver con la mansión de la Gaviota), un lugar impresionante, que inspiró al antropólogo Oscar Lewis escribir el libro “Los hijos de Sánchez” en 1961; la historia de la familia Sánchez, con el padre Jesús Sánchez de 50 años y sus 4 hijos Manuel, Roberto, Consuelo y Marta, huérfanos de madre; personajes reales que Lewis entrevistó y después relató en su libro.



Después de una rápida clase de baile, en el patio central, Anilú nos entregó con otra actriz: Alejandra Glennie, Anilú me presentó con Ale: “Roberto desea que al morir, sus restos sean sepultados, y así rendirle tributo a la Tierra”, le dijo. Nos saludamos con un choque de manos, con los puños cerrados, con las manos invertidas, nos tocamos el corazón, le toqué y me tocó la cabeza, para finalizar con un fuerte abrazo.

Nuevamente a pie (aquí se nos unió actor Daniel Giménez Cacho, que se mueve por el barrio como pez en el agua), caminamos, subimos y bajamos por un puente, en busca de mas historias. Llegamos al hogar de la señora Julieta Hernández en la calle de Aztecas. Aquí las dos mujeres, hablaron en forma de monólogos, Alejandra lanzó una pregunta ¿Qué es un papá?... o ¿Qué fue, cuándo fue papá? Julieta, mientras preparaba un huacamole en un molcajete, nos habló de su marido.

Ya de noche, Julieta nos llevo a la Iglesia del Carmen - en la calle del mismo nombre-, frente a  un altar, nos habló de su religión, su credo y el respeto que ella y sus hijos, le tienen a la Virgen. Nuevamente en fila india nos condujeron a la calle de Florida No 57, ahí en un patio, se proyectó sobre una pared, un video de todos los actores conviviendo con  sus respectivos anfitriones.


Cabe señalar que en esta ocasión participan 8 actores con 8 parientes adoptivos, directores de escena y cerca de 80 invitados. Los directores de escena son: Adelheid Roosen, Baltimore Beltrán, David Gaitán, Daniel Giménez Cacho y Perla de la Rosa. Con las actuaciones de: Raúl Briones, Mónica del Carmen, Alejandra Glennie, Noé Hernández, Patricia Ortiz, Anilú Pardo, Úrsula Pruneda y Raú Villegas.

El final es con un espectáculo en la zona de frontones, con las motos que participan en el tour; aquí se reúne todo el mundo: los actores, anfitriones, invitados, directores, estaf, cuidadores y voluntarios, todos al final bajamos a las canchas para  saludarnos (con este característico saludo) y después partir a disfrutar de una rica taquiza en un centro comunitario en Av. Del Trabajo.

La salida es por grupos que son escoltados a la estación Lagunilla del Metro; fueron más de cuatro horas de Safari, es hora de regresar.  En las calles ya no hay gente, solo puestos vacíos, sus estructuras tubulares son como fantasmas de hierro que habitan la noche en medio de la selva; la caza ha terminado, ya se guardaron las armas, cada quien lleva su presa, las mochilas van cargadas de emociones…


Safari en Tepito, está basado en el concepto Wijksafari, creado por la artista holandesa Adelheid Roosen, presentado con éxito en Ámsterdam en 2011 y 2012. En Tepito se presenta por iniciativa del actor Daniel Giménez Cacho, en coproducción con la Secretaría de Gobernación, Secretaría de Cultura del D.F., Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, Delegación Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, la embajada del Reino de los Países Bajos, Female Economy / Zina y Teatro El Milagro.

 


 

De David Gaitan.
Experiencias vivenciales.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

  
 
Siguiendo la narración de nuestro colega y amigo, y gracias a la intervención del multitalento David Gaitán, la estupenda actriz Mónica del Carmen nos llamó citándonos a las 16:45 en punto, bajo el reloj de la estación Tepito del metro, en dirección a Ciudad Azteca.
 
Puntual acudió Mónica, lady Mendoza, le llamo con cariño y admiración y en el lugar ya estábamos ocho de sus invitados, tarde pero aun antes de las 17 horas, llegaron los dos restantes. Mónica me pregunto via telefónica cual recuerdo tenía de la infancia de algún juguete en el que me gustaba moverme, un caballito de madera de balancín, fue mi respuesta, o esos de palo que escoba sobre los que uno se monta y nuestras propias piernas son las que nos mueven nos pregunto.
 
En el metro nos interrogó presencialmente sobre a donde nos gustaría ir, “a donde tú me quieras llevar”, respondió la periodista Sonia Riquer; a Tepito, fue mi respuesta.
 
Salimos del metro y caminamos y caminamos y caminamos hasta llegar a la casa de Martín Camarillo, el Power, antes de entrar a ella, nuestra guía nos mostró el mural de los caídos y la cruz aledaña, también destinada a los caídos, caídos de forma rutinaria en el barrio y que se localizan frente al hogar de el Power ubicada en la calle Mineros.

 
 
Una vez dentro de la casa entramos a la recamara de Martín, quien se encontraba sentado en la parte inferior de una litera, Mónica se recostó a su lado y empezamos a conocer a esta persona, que es todo un personaje, que ha vivido a sus treinta y seis años (si no me equivoco), todos los excesos y la violencia hasta quedar recluido a una silla de ruedas luego de recibir un balazo en la espalda.

 
  
 
En un diálogo que involucra a los 10 espectadores, recurren a una tómbola para que el azar decida las preguntas que tendrán que responderse. El Power embarazo a su novia cuando el tenía 16 años y la obligo a abortar, ahora el ya no puede procrear de forma natural, pero su sobrino Bon, ha cuberto la parte paternal de Martín. en un intercambio de vivencias la actriz y su pariente adoptivo involucran al publico también respondiendo preguntas, respuestas escritas en los brazos de los espectadores y que corresponden a la pregunta de a dónde puede viajar con su deseo e imaginación. Al termino de esa sesión-confesionario, la familia de Martín nos ofreció unos ricos hot cakes, después fuimos a un local en el que jugamos futbolito, a las maquinitas y otros juegos para, posteriormente, en otra larga caminata, encaminamos nuestros pasos al gimnasio Maracana ubicado en Toltecas y Fray Bartolomé, ahí nos recibieron unos enmascarados sobre un pancracio.

 

Raúl Villegas le propino una buenas llaves a Mónica y la mando a la lona, después intercambiaron de publico y el grupo de Mónica nos fuimos con Raúl y viceversa, luego de otra caminata, llegamos a casa de Mayra Valenzuela.
 
El actor y su pariente nos platicaron las diferencias que tuvieron al principio de la estadía del histrión en casa de su pariente, ella hasta llego a pensar que el era autista y él pensó que al enterarse su anfitriona que era descendiente de militares lo iba a correr de su casa, en Peralvillo 22, ahí, nos dieron agua de sabor y plátanos fritos con crema.

 
  
 
Ella es una incansable luchadora de derechos humanos y, tan es así, que en una pausa de su interlocución, salimos de su casa, nos llevaron, otra vez caminando, a la glorieta de Reforma y Flores Magón, claro, del lado de Peralvillo, fuimos subidos a motos, que nos condujeron a la mismísima Plaza de las Tres Culturas, escenario de sangrientos episodios de nuestra historia remota y contemporánea. Estas dos “obras”, experiencias vivenciales, son producto de la dramaturgia, el talento y la dirección de David Gaitán.

 
  
 
Una vez concluido el paseo en moto, nos ofrecieron un show de motos al ritmo de vals, el fin de fiesta ya lo ha narrado Roberto Sosa en el texto que preceda a este.
 
El espectáculo cuenta con servicio de baños y hay bocadillos y bebidas durante y al final del recorrido. La vívida experiencia del Safari en Tepito es para mayores de 18 años y tiene una duración de cuatro horas.


 

 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Experiencia absolutamente recomendable.
Safari en Tepito. De: David Gaitán.
Dirección: David Gaitán.
Actuación: Mónica del Carmen, Martín Camarillo, “el Power”, Raúl Villegas y Mayra Valenzuela.
Última semana. Hasta el 29 de marzo
Funciones de jueves a domingo 17:00 horas
Costo: $400.00
Duración aproximada cuatro horas
Boletos a la venta en Teatro El Milagro. Milán 24 Colonia Juárez 5535-1291
Horario de taquilla: Lunes a viernes 13:00 a 18:00 horas
 
 
 
 
 

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