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REQUIEM

27 Mar 15 - 16:32



Por Roberto Sosa
 
Obra del compositor más grande de todos los tiempos y genio de la música: Wolfgang  Amadeus Mozart. Fue la última gran composición del músico, una obra inconclusa ya que murió sin terminarla. Antes de fallecer el propio Mozart dijo: “lo escribí para mi mismo…”. El Réquiem es una composición musical, un acto litúrgico católico celebrado tras el fallecimiento de una persona.

La historia dice que en Viena en el verano de 1791, ya enfermo, Mozart escribía la partitura de la ópera “La clemencia de Tito”, a su casa llegó un extraño vestido de negro y con sombrero de tres picos, le arrojó sobre la mesa una bolsa llena de dinero: “Señor Mozart… una misa de Réquiem. Es para un alto personaje”. Mozart obsesionado con la muerte, pensó que fue un enviado  y la composición era para su propio funeral.

En aquellos años, la gente con dinero les pagaba a los grandes compositores por sus obras, para después hacerlas pasar como suyas. La situación económica era apremiante para Mozart, así que se dedicó a componer su Réquiem; su frágil salud lo llevó a la muerte antes de concluir la obra. Su ayudante y alumno Franz Xaver Süssmayr fue quien terminó la composición.

El 4 de 1791, se lleva a cabo el último ensayo de la obra, que llegaba hasta el Lacrimosa, última parte escrita por el músico; la madrugada del día 5, Mozart muere. Todo indica que el compositor escribió su propio Réquiem. (Datos del programa de mano).

El 26 de marzo y dentro del marco Esto es Mozart, Festival Internacional, se presentó en la sala principal del Palacio de Bellas Artes, Réquiem KV 626 de Wolfgang Amadeus Mozart, con la participación de la  Orquesta de Cámara de Bellas Artes, bajo la batuta de José Luis Castillo, se contó además con las voces de: Anabel de la Mora, soprano; Rosa Muñoz, mezzosoprano; Gilberto Amaro, tenor; José Luis Reynoso, barítono -ganadores del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli- y el Coro EnHarmonia Vocalis, que dirige Fernando Menéndez.

El escenario estaba dispuesto, los músicos tomaron su sitio, los miembros del coro hicieron lo propio, el público llenó todas las butacas del recinto; el violín concertino tomo las notas de los ejecutantes antes de iniciar el concierto. Y enseguida entro el director para dar inició al recital, el principio fue con Misericordias Domini offertorium KV 222.

Después una breve pausa, siguió con las 12 partes que componen el Réquiem KV 626: Requiem, Dies irae, Turba mirum, Rex tremendae, Recordare, Confutatis, Lacrimosa, Domine Jesus, Hostias, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. Cada parte tiene un final, algo que muchos de los asistentes no entendieron y aplaudían, pero inmediatamente fueron  silenciados por otros que ya conocían la obra. La música recorrió todo el recinto, llenó todos los espacios y colmó nuestros sentidos.

Un recital que formó parte del Festival Internacional Esto es Mozart, un encuentro con el genio, con el artista… con el músico más grande que haya pisado este planeta.
 
 
 

 
 

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