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REPORTAJE MICROTEATRO

05 Feb 15 - 21:29

  

MICROTEATRO.
Después de 11 temporadas el espectador se sigue sintiendo un voyeur.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
 
Microteatro consiste en la representación de una obra, de duración inferior a los 15 minutos, para un número máximo de 15 espectadores, en un espacio inferior a los 15 metros cuadrados. De carácter efímero, las obras se representan durante una corta temporada, para dar paso a otros montajes con otros temas y permiten disfrutar de un concepto distinto para el arte escénico.

Las obras se desarrollan simultáneamente en sesión continua, su homogeneidad es el tema a representar, esta unidad temática brinda absoluta libertad creativa, de planteamiento y visión por parte de los creativos en cuanto al desarrollo de cada tema-obra.

Las obras tienen un formato tradicional, no se trata de performance, mimo, ni de improvisación. Requieren un guión previo y una puesta en escena uniforme y permanente mientras se representa. En Microteatro también hay espacio para el público infantil presentando obras adecuadas para diferentes edades.
Microteatro, frente al teatro “convencional”, es como el cortometraje respecto al largometraje en términos cinematográficos; o el cuento a la novela, en la narrativa.

Después del éxito en España y Estados Unidos este concepto ha revolucionado la manera de ver y hacer teatro en nuestro país.


   






























La falta de proyectos, los castings imposibles y la poca inversión, llevó a un grupo de actores, directores y dramaturgos a renovarse o morir. El proyecto no sólo revolucionó la industria del teatro independiente en Europa, también ha llamado la atención de diferentes países y ciudades como: Miami, Nueva York, Los Ángeles, Buenos Aires y Londres, convirtiéndose así, en un proyecto internacional, con posibilidades de seguir expandiéndose.

Con la intención de captar la esencia de un tema y expresarla en un periodo corto de tiempo, ante un número limitado de espectadores a través de un reducido número de actores, el proyecto nació con el objetivo de abrir camino a escritores: desde profesionales, hasta amateurs, buscando ser incluyentes y plurales; el único requisito: contar con una buena historia. De esta forma, se puede acercar el teatro a todo tipo de público, ofreciendo la misma calidad en contenido, que una de las grandes producciones teatrales.

La primera experiencia de Microteatro tuvo lugar en Madrid en 2009, cuando un grupo de autores, directores y actores plantearon esta propuesta desarrollándola durante un periodo de dos semanas en un edificio sin uso que años antes había albergado un prostíbulo, que reabrió sus puertas para mostrar historias en torno al sexo y sus conflictos. Un grupo de creadores, liderados por Miguel Alcantud, presentaron Por dinero, 13 microobras que ocurrían a la vez en el lupanar.

El espacio inspiró a Alcantud a crear esta iniciativa teatral. "Busqué un grupo de autores y actores y les di tres premisas: contar historias de prostitución, que fueran cortas y que no cayeran en lo fácil".

Lo que ocurría en La Maison jugaba con el realismo, pero no dejaba de ser ficción, mientras que afuera, la prostitución caminaba sobre las calles. "Quiero implicar al espectador, que se sienta como un voyeur", comentó Sergio Candel, un talentoso director cinematográfico de vanguardia, imaginativo y provocador, que se estrenó en la dirección teatral en Microteatro.

Vanguardia pura y dura del teatro madrileño y una muestra más de la calidad intelectual y del fulgor imaginativo de la escena española, expandida a varios países del mundo, entre otros, México. Es una experiencia, tanto para los actores como para los espectadores.

En las obras de Microteatro hay que ir directo al asunto y resolverlo, y hay que jugar con el espacio para implicar al público. Tiene mucho de cine, de plano corto. En Microteatro México, como en el resto del mundo, han estrenado autores conocidos y muchos dramaturgos noveles.

Cada obra se interpreta seis veces al día y es el espectador quien elige a la carta tanto las obras y el número de ellas que desea ver, como el momento de hacerlo. Las entradas para cada una de las salas se paga en forma individual, o bien, se pueden adquirir combos de tres obras a un costo menor.


            


En México este concepto se estrenó en  una casa en la colonia Narvarte, para mudarse a la siguiente temporada a otra de la colonia Santa María la Rivera, en donde ha realizado 10 temporadas.
 
Platicamos con algunos involucrados a lo largo de estas once temporadas en nuestro país, una de ellas, la Directora General de Microteatro México, Alejandra Guevara, con una larga trayectoria en la producción cinematográfica.
¿Cómo le haces para atender a 2 amantes tan celosos: el cine y el teatro?
Son amantes celosos, si, pero también son amigos generosos. Como me gusta el cortometraje cuando vi que esto era teatro de 15 minutos o menos, pues me encantó. Me gusta contar historias cortas, pero llenas.

¿Cómo das con el proyecto, que se genera en España?
Pablo Blanco, vino a editar Asesino en serio de Antonio Urrutia, desde entonces hemos mantenido la amistad, me platicó que se juntaron un grupo de amigos, Miguel Alcantud es el de la idea de hacer estas microobras. Es gente de cine, como yo, la que genera el proyecto. Me dijo “Oye Jana estoy haciendo Microteatro, es fabuloso, nos está yendo muy bien ¿lo quieres hacer en México?. Vi lo maravilloso que era, pero estaba muy ocupada, llegó mi hija Andrea (Novelo) y le dije: tengo este proyecto maravilloso, yo no lo puedo arrancar, empiézalo tú si te gusta y yo le entro al quite cuando termine lo que estoy haciendo. Así di con Microteatro, y aquí estamos ya en su onceaba temporada.
¿Quién se encarga de hacer la curaduría? En varias temporadas el menú ha sido de trece obras, número cabalístico.
Me gusta ese número. Tenemos las golfas, obras que son un poco más picosas, un poco más fuertes, todo es inventado por Microteatro España, nosotros seguimos sus lineamientos. Las obras las leemos, unos lectores secretos, los tres socios de España y nosotros, todos leemos todas las obras, es difícil porque llegan más de 200 obras, de ahí cada quien selecciona 30 y de esas salen las 13, unas por unanimidad, las otras es difícil porque hay unas muy buenas pero que no reúnen los suficientes votos, entonces buscamos la manera de que unas lleguen por votación, y las demás por tema.
Es importante decir que no sabemos quien escribe, no es por pseudónimo, cuando Andrea nos las manda no tienen nombre, ella lo borra, es la única que lo sabe y guarda el secreto.



Microteatro es una coproducción, una franquicia, ¿qué es?
No me gusta decirle franquicia, es una lic
encia que compartimos con los españoles, ellos me la dieron a mí para montar Microteatro en México y somos socios en todo.





¿Cómo ha reaccionado el público?
Microteatro ya es un punto de encuentro, se está haciendo c
omo una familia porque van y regresan con otra gente a enseñarle y eso es bien bonito.

¿Por cuánto tiempo tenemos garantizado Microteatrro?
Espero que de por vida. Esta casa tiene que estar viva todos los días, a todas las horas, haciendo y deshaciendo arte. Hay pintura, hay escultura, talleres de actuación, talleres para enseñarle a la gente a reciclar y a usar los materiales para hacer arte. Hay teatro para niños y eso me encanta porque tenemos que guiar a los niños en la búsqueda de otras cosas que los juegos electrónicos, los celulares y los I’pads. Creo que si les abrimos las puertas ellos pueden crear, porque hay mucho talento.


       


Rodrigo Virago participó en 100 cosas que hacer antes de morir de Beto Cohen ¿Cómo llegas a Microteatro?
Julio Bekhor, el director, me invitó a participar en el proyecto y yo encantado. Yo el teatro lo haga hasta pagando. Saliendo de Vestuario de hombres, que estuvo año y medio en cartelera, para mí era muy importante ligar otra obra de teatro y más en un concepto como este que se me hace de lo mejor que hay en el país, en el sentido de acercar a la gente al teatro, a la gente que no tiene 300, 500 pesos, con microobras que son muy ligeritas y que valen mucho la pena y eso me entusiasmo muchísimo y muy agradecido de formar parte de esto que es Microteatro.

El concepto es un teatro de “pequeño” formato, pequeño por la duración y el espacio, pero de gran exigencia para sus hacedores, el reto actoral, creo, es enorme...
…algo muy importante, el espectador forma parte de la obra, son como actores. En escenarios más grandes siempre estas protegido, se acaba el proscenio y están las filas de espectadores y tienes esa protección, la cuarta pared. Aquí el espectador forma parte de la obra, entonces es muy complicado y un gran reto actoral, al menos en mi caso. Aquí no puedes mentir, no puedes basarte en una técnica, aquí hazlo natural, que se sienta que estás en la sala de tu casa porque la gente está en la misma sala. No es teatro íntimo, es teatro de todos, todos conformamos el teatro y la energía del público se siente al mil por ciento más que en un teatro convencional.
Lo digo de corazón, acercar un la cultura a la gente. Hay gente que iba pasando por la calle y se metieron a ver, dijeron: 60 pesos ¡va!. Tuvimos un grupo de chavitos que, en su vida habían ido al teatro y, a lo mejor uno de esos chavitos por una experiencia como esta dice: en lugar de irme a echar unos chupes me voy a ir al teatro a divertirme como me divertí en Microteatro, eso se me hace muy importante.


           


Antón Araiza, autor y director de Aplausos
Fue una obra que se me ocurrió hace bastante tiempo a raíz del comentario de una persona que, yo buscando dinero, a veces para comer y otras para seguir haciendo teatro, me dijo que para qué necesitaba dinero, si el aplauso del público es el alimento del actor, y me lo dijo en serio. Me cayó bastante mal y yo me imagine a este actor que se alimenta de las manos de la gente que le aplaude. Entonces ahí empecé a imaginar a un tipo que fuera, no sé, a la ópera, paga su boleto y su atracción es estar viendo las manos de las mujeres para ver a quien conquista después de la función y finalmente termina raptándola y comiéndose las manos de esa persona que aplaude. Me encantan las películas de terror, me encanta la sangre y Aplausos era un reto.
No busco imitar una realidad, la de los raptos a mujeres y demás, no era esa mi tirada, más bien era meterme y llevar al publico a asomarse a ese espacio, como si estuviera espiando, que se olvide del lugar al que entró originalmente y entrar a otro espacio donde bien podría ocurrir lo que ocurre en esa ficción, que plantea a una mujer organizadora de un evento a la que están buscando los organizadores y no la encuentran, pero, por la misma dinámica del evento suponen que salió. Le marcan por teléfono y ella está en el mismo lugar, raptada por el guardia de seguridad del evento.
El sexo es lo que lleva a la chava ahí, por acostarse con alguien casado, y en su delirio, el guardia, que también es actor, se crea un personaje que ayuda y defiende a la gente, en su fantasía el está haciendo lo correcto.
La actriz está muy cuidada, él también, me metí poco con ellos, no creo en esos montajes que los lleve al límite para hacerlos sufrir, al contrario, están muy cuidados y más bien me enfoqué en los ritmos, en cuidar que el montaje no se desbordara, eso es lo que quise cuidar, que fuera mucho mas contenida, claro, con el pretexto de que hay algo en el exterior que no los deja hacer lo que ellos quisieran hacer.


          


José Antonio de la O y Alessandra Pozzo fueron los intérpretes de El ídolo, de Mario Ramírez Monroy, dirigida por Luis Koellar
José Antonio, ¿cómo llegas a El ídolo?
Microteatro le abrió el espacio, al SET, la escuela de Luis Felipe Tovar, quien convocó a alumnos y ex alumnos a hacer un casting en su escuela, Alessandra, Luis y yo somos ex alumnos, pasamos un periodo de nuestras vidas en el SET y así fue como llegamos todos aquí, por una invitación directa de Microteatro a la escuela del maestro Tovar, el hizo el casting y aquí estamos.
De hecho en el SET esto es nuevo, nosotros estamos como punta de lanza abriendo la faceta de teatro del SET, que está muy enfocado a la actuación pero en cine, en segundo término manejan la televisión, aunque si es una educación integral, hay clases de danza, yo daba clases de canto, pero están mucho más enfocados al cine, incluso a cuestiones técnicas y nosotros estamos punteando la rama del teatro.

¿Cómo se sienten en este pequeño, gran formato?
Alessandra. Es un reto, digamos que es teatro en close up, es una experiencia maravillosa para cualquier actor. Yo me forme en teatro en Bellas Artes pero nunca me había tocado vivir una experiencia tan increíble de estar a un metro de los espectadores. La respiración, los olores, la adrenalina, todo se siente y tú sientes también al público, es un contacto increíble y además cada media hora volver a hacer la función, seis veces al día, es un reto, es increíble. Como experimentación y creación es una maravilla para los actores.
Es una pantalla increíble. Y que me haya llamado el mismo Luis Felipe Tovar no le podía decir que no, y creo que aquí estamos, sí, los grandes, no cualquiera se avienta este reto y no tienes que estar en el teatro Insurgentes para demostrar lo que eres.

José Antonio. Se requiere nervios, coraje, porque tienes a 15 personas aquí. Los errores y los aciertos son magnificados, un error de trazo, cualquier equivocación, la gente se da cuenta, incluso si te quieres reír la gente alcanza a verlo, cosa que en un teatro grande no, tu aprietas la boca y nadie se da cuenta, aquí, como tienes al público a un metro se dan cuenta.


 



















      







Xandra Oribe, autora y directora de Luna, y Neyla Jaén, intérprete
¿De dónde surge esta historia tan apasionada?
Xandra. En principio de mi vacío, de mi incomprensión, de sentir que la gente pone reglas muy extrañas y todos estamos ceñidos a ellas y que no nos permitimos ser libres. Atendiendo la convocatoria de Microteatro quise poner en tela de juicio, ¿por qué nos gustan ciertas cosas?, ¿por qué nos tienen que gustar?, ¿por qué a mí como mujer me tiene que gustar un hombre?, ¿y a un hombre una mujer?. Por ahí me metí a hurgar en mi interior y salió Luna, que es esté personaje hermoso, un ser que está entre lo mítico y lo real y creo que todos tenemos eso, que todos transitamos entre lo mítico y lo real, entre la ficción y la realidad. Para mí fue un placer estructurar este ser, convivir con ella una semana que fue lo que duró la escritura, rapidísimo, y después verla tomar forma, crecer, elegir a las actrices, elegir el espacio, elegir las cosas. Yo soy su marioneta nada más, pero ha sido un placer ser su marioneta.

¿Qué tan complicado es exponer un trabajo tan personal, tan interior. No te sientes exhibida?
Xandra. Totalmente, pero de eso se trata el teatro para mí, de hablar desde mi perspectiva, mis vacíos, mis porquerías y mis virtudes, y creo que eso permite que el espectador se conecte. Si empiezo a hablar de una ficción y de algo que no es, no se vuelve verosímil y no atrapa al espectador y creo que para mí ha sido placentero y lleno de miedo a la vez, porque si se exhiben muchas cosas mías, muchas cosas de las actrices, muchas cosas de nosotros.
Para mi Luna es una obra que está en alma viva, uno de mis maestros Alberto Villarreal, un gran director, dice que en el teatro se tiene que ver la carne cruda, y que tiene que doler, que si no duele la carne cuando uno está haciendo una obra, igual gusta pero no engancha, entonces creo que ese es el gancho con el espectador, esto tiene carne viva y duele.

¿Qué retos implica interpretar este personaje lleno de matices lleno de dolor, de goce, creo que pasa por todos los sentimientos, todas las sensaciones?
Neyla. Creo que más que un reto actoral, es un reto personal, porque es muy fácil andar por la vida con una máscara, con una imagen que uno se crea para protegerse. Uno se pone sus capitas y empieza a funcionar así en la vida. Entonces cuando empiezo a trabajar con Xan y empieza a quitarme esas capitas sin darme cuenta, y de pronto estar en un escenario y decir qué cosas no me gustan de mi, exponerlas y mostrarlas al público y decir tengo ganas de enamorarme y de casarme vestida de blanco, encontrar a esa persona especial como cualquiera, más allá de si es hombre o mujer. Si soy mujer, si soy hombre, eso no importa. Decir y reconocer en mí como mujer, que soy lo que tengo adentro, no lo que se ve de mí, ha sido un paso muy grande muy fuerte, ha sido verme en el espejo. Literalmente en donde veo cosas que me dan miedo y que me asustan y que no quiero reconocer, pero que ahí están, y no van a dejar de estar porque yo no quiera verlas, por negarlas, por querer ser aceptada. Eso es el gran reto que me ha dado Luna, cada día, en donde estoy tratando de encontrar y conocerla un poco más, en realidad  es una cuestión de conocerme un poco más a mí.

Creo que una de las grandes virtudes de este montaje, que no son pocas, es que es pura verdad, desde el texto hasta la interpretación.
Xandra. Claro, es honestidad pura, es alma, es vibración constante, es electricidad en continuo y creo que eso el público lo siente y por eso hemos tenido el placer de agradar o de llegar, porque yo no quiero agradar, lo que quiero es que llegue al corazón y a las almas de los que habitan este espacio. Que conecté con la gente.

Neyla. En realidad fue la dirección de Xan. Yo vengo de la Escuela de Arte Teatral del INBA y te dan una formación muy estructurada, entonces llego con Xan y me empieza a desestructurar en todos sentidos. Primero vamos a platicar a ver qué te parece la vida. Bueno, pero ¿el texto?. Olvídate del texto ahorita, primero vamos a escudriñar y empezar a ver lo que uno tiene adentro. Y de pronto OK, ahora si vamos a leer el texto y ya con una apertura y una visión de las cosas completamente diferente. Ha sido un proceso nuevo para mí trabajar con Xan, y comprendo porque me gusta hacer teatro. Este proceso ha sido muy mágico y entiendo que es una cuestión de equipo y de muchísimo  amor y que, si no hay confianza entre los integrantes que están haciendo el trabajo no va a salir nada bueno. Hemos sido muy afortunadas, yo he sido muy afortunada de haber encontrado un equipo amoroso y muy entregado.


       


Carlos González Sariñana , autor y director de : Rosa Venus y tamales oaxaqueños
El humor negro presente en Microteatro
Es un género que me gusta mucho desde el primer cortometraje que filmé. Es la primera vez que hago teatro y me parece una experiencia increíble y si, a mí lo que me gusta es hacer reír a la gente. Mi sentido del humor es un poquito ácido pero me encanta que la gente se ría con mis boberas.
Es como un cortito en vivo. Fue un reto no pensar dónde vas a poner la cámara, normalmente uno cuenta las historias con la cámara, es parte fundamental de cómo cuentas una historia en cine, y aquí no.

¿Es un texto hecho exprofeso para teatro o es adaptación de algo que ya tuvieras escrito?
No, fue hecho específicamente para esto. Tenía la idea, la imagen de un señor en un baño que se encuentra con dos cadáveres y de ahí desarrollé el resto. Hacerlo para que funcionará teatralmente, que se contara una historia, yo no quería que nada más fuera un chiste, quisimos contar una obra que tuvieras sus tres tiempos, y salió.

En el juego de palabras Rosa Venus, todos asociamos el rosa Venus con el javón chiquito de los hoteles de paso.
Exactamente. En realidad el título y los nombres de los personajes surgieron hasta el final, primero escribí la historia y luego no sabía cómo ponerle a los personajes y dije: que tenga que ver con el jabón chiquito que a todo mundo nos remite al sexo.
 
Jorge Karlos autor, actor  y co director con Laura de Ita de Tanga de jamaica.
Tengo un año de haber salido de la Escuela Nacional de Arte Teatral, me fui becado a Nueva York y alterne mis estudios con una larga temporada de Penelogías, estuve 500 funciones. Antes de eso estuve en algunas puestas con Ortiz de Pinedo. Teatro itinerante para capacitación de empresas y cosas así, estuve haciendo un tiempo Jueves de leyendas, en la Alameda Central, después nos movimos a delegaciones y distintas partes de la República. Las temporadas de titulación de la ENAT en el CNA. Alrededor de un año y cachito trabajando en una serie por internet, de ahí se desprendieron los personajes de Tanga de jamaica de Laura de Italia y el mío, ahí fue donde conocí a Laura.

Esta síntesis de bastante actividad se refiere a la parte actoral ¿y la parte autoral?
Fue un experimento. La verdad nació en Microteatro, en la escuela hay una preparación, muchas clases enfocadas a géneros, a como se puede escribir, aunque no es una carrera enfocada a la dramaturgia. La formación es integral pero para actuación, baile, canto. Siempre me ha gustado escribir, yo he escrito mis rutinas, tengo algunos stand ups, y cosas que me han servido para audiciones que yo he escrito.
Esta convocatoria se me antojó mucho, hacer un juego pensando en mí, pensando en mi compañera y lo hice pensando específicamente para este proyecto, para un cuarto así, para una compañera como ella, entonces creo que eso fue algo que ayudó mucho para que este proyecto se diera, porque estuvo pensado para Microteatro.

Aquí tu actividad es totalmente integral, escribes, actúas, co diriges con Laura.
Si por lo mismo que fue algo pensado para ella y para mí, cuando se lo di, le gustó mucho y dijo que tenía mucho de nosotros, siento que tenemos muy buena química trabajando juntos desde la serie. La verdad es que no me encanta eso de que hagas todo, que actúes, dirijas, cortes boletos, acomodes a la gente y en el intermedio vendas. Yo creo que cada quien necesita su espacio, su tarea, pero este proceso fue muy especial para nosotros, lo adecuamos muy bien para nosotros y por eso tomamos la decisión de hacerlo así, no porque quisiéramos abarcar todo, sino porque fue muy de nosotros y así fue evolucionando y así se dio este resultado.

¿Cómo se sienten teniendo a la gente a tan poca distancia?
Es bien rico. En Penelogías había mucha interacción con el público, me sirvió mucho para conocer, para sentir a la gente, es complicado hacer comedia. Lo rico de esto es que estas tan cerquita que no te puedes apartar, el público está involucrado desde que llega porque entra a la escena misma, entonces esto ha hecho que la gente participe aunque no quiera. No es un trabajo terminado el público participa, decide como se la apropia, como se ve reflejado.


         


Por dinero, por sexo, por tus muertos, por venganza, por tus vecinos, por tus vicios, por fantasía, por ellas, por los huevos, por paz y por tus miedos, han conformado el menú temático de Microteatro, que develó la placa de su 11º Temporada, el domingo 21 de diciembre con Mariana Garza Y Pablo Perroni como padrinos de develación.

Hay que estar muy pendiente de la próxima temporada de esta adictiva experiencia que es Microteatro, cuya sede es una casona ubicada en la calle Roble #3 casi esquina con Insurgentes, Colonia Santa Maria la Rivera,
Metro y Metrobus Buenavista
$60.00 pesos por Micro obra (incluye una bebida). El espectador puede disfrutar de las Galerías de Micro Arte y áreas comunes dentro de la casa.
 
 
 
 


 

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