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LOS PRODUCTORES: SEBASTIÁN SÁNCHEZ AMUNÁTEGUI

12 Aug 15 - 22:46


 
Texto y fotos: Salvador Perches Galván
 
Productor y director chileno afincado en México, Sebastián Sánchez Amunátegui ha dirigido en tan solo tres años, más de medio docena de obras de teatro, la gran mayoría de autores sudamericanos, y el año pasado debutó como cineasta, platicamos con este inquieto productor, convertido en director, y , sin mas preámbulos, esta es la conversación.
 
¿Cómo, cuándo y por qué llegas a México?
 
Yo soy chileno…
…y te volviste chilango…
…me volví chilango. Viví aquí de chico, de los cinco a los ocho años. la última v
ez que llegué, llegué en el 90 o sea, hace 25 años, llegué justo a la prepa, me quedé en la universidad aquí y ya no me moví.
 
Supongo que por problemas políticos salieron tus papás
de Chile.
 
Así es yo nací en el 73 y salimos ese año, pero
me tocó ahí un periplo. Viví en África, mi primera infancia fue en Kenia, después viví acá, después
en Suiza, después Chile, cuando pudimos regresar y después volví a México cuando acabo la
dictadura en Chile, que a mi padre lo mandaron
de embajador a Kenia, y mi madre ya vivía acá, entonces me tuve que regresar a México para
tener un adulto que me controlara.
 
Siendo hijo de diplomático tú eres hombre de mundo.
 
Me ha tocado viajar un poco, por las circunstancias políticas nos tocó movernos.
 
Llegas aquí a hacer la prepa y ¿en qué momento
el teatro se apodera de ti, o el arte, porque no te
dedicas exclusivamente el teatro?.
 
Ahorita me dedico 100% al teatro, y al cine.
Yo estudié Ciencias Políticas en la UNAM, me tocó
la huelga, y como no tenía chamba, me llama
Nicolás Alvarado que era compañero mío del Liceo
de la prepa, el tenía una estación de radio en este
momento que se llamaba Ondas del lago, y como
no estaba haciendo nada, me invitó a ser Jefe de
Información de un programa de cultura que se llamaba El espectador, y ahí empecé a meterme en el teatro, porque tenía que ir a ver las obras, hacer reseñas para que la conductora hablara de las obras que había, entonces empecé a conocer a la gente después de Ondas del lago trabaje en el FONCA, en el Programa de Estímulos a la Creación Artística, entonces había que darle seguimiento a las carpetas del Sistema Nacional de Creadores de Arte, tenía que revisar los vídeos que mandaban.
 
Fui aprendiendo un poco, pero nunca me imaginé que fuera a hacer teatro, yo venía de la ciencia política, después trabajé como jefe de información de un programa político en canal 40 con Denisse Maerker, que era retomar lo que había estudiado en la UNAM y fue lo único que hice de mi carrera. Después levanté con Aurora Cano el DramaFest, ahí empecé más oficial y formalmente a hacer teatro y de ahí ya no salí. Me puse a producir como loco de ahí me llamaron a Arstempo para hacer la producción de los ballets que venían al Auditorio Nacional, me empezaron a llamar para producir obras en el INBA, después entre al Insurgentes con Claudio Carrera, me toco moverme, después empecé a trabajar en el festival de Puebla  hacía la producción del festival. Me tocó un abanico muy grande a nivel producción.
 
Y muy formativo evidentemente porque hay toda la variedad de eventos desde el DramaFest, hasta estos eventos tan espectaculares del auditorio.
 
Así es, suerte, también me tocó estar en lo del Bicentenario que se hizo en el Zócalo, era uno de los productores, entonces si me ha tocado producir danza, teatro, cine, televisión.

 Yo te ubico mucho más reciente, como productor independiente de La dama de las Camelias, (Neil Bartlett a partir de la obra de Alejandro Dumas) fue donde nos conocimos, pero tú ya tenías una larga historia.
 
Fue un experimento de hacer clásicos, meterlo en la convocatoria del INBA, lo ganamos y fue un proyecto medio extraño pero interesante. Era un momento en el que el INBA todavía no se abría a proyectos semi comerciales, ahorita ya es pan de todos los días porque ya no tienen un peso, pero en ese momento era extraño hacer esa mezcla.
 
En otros proyectos tú eras parte de un equipo o estaba contratado, ¿cuándo decides arriesgar tu lana y hacer tus propios proyectos?.
 
Hice varias así, hice Edy y Rudy, que dirigió Carlos Corona en La gruta; El oeste solitario con Aaron Hernández también en La gruta; A propósito de Alicia de Bárbara Colio. Empecé un poco esta búsqueda que ahora ya es muy común, que ha evolucionado muy bien en México en ese sentido; pero en ese momento, o hacías teatro comercial en el Insurgentes, o hacías teatro institucional en el INBA, no había este mundo medio que ahora ya es bastante común.
 
Después de tener una trayectoria, un trabajo seguro, estable, incluso en el Insurgentes, que tampoco debe ser fácil en ningún sentido, uno de los escenarios más importantes de México. ¿Qué es lo que te decide a hacer este tipo de teatro, o lo vas mezclando?.
 
Llevaba un rato queriendo dirigir, la producción me gusta mucho, pero también creo que la producción tiene mucho que ver con la edad, creo que te vas haciendo viejo y te empiezas a cansar de producir, un poco como producía yo, que no paro, tengo buena pila. Entonces en un momento dije, ¡quiero dirigir!, creo que en México faltan directores, yo promuevo que haya muchos directores porque la verdad es que siempre son los mismos. Muchas veces a mí me pasaba que tenía algunos textos y yo le llevaba un director, no voy a decir nombres, pero un director conocido, le propuse: quiero producir este texto. Y te maltratan desde la llamada, una cosa muy egocéntrica y la verdad es que me aburrí, había textos que quería que se vieran y no encontraba cómplices, entonces  un día me dije: pues los dirijo yo. Por qué tengo que lidiar con alguien que no le interesa, o que le importa más esta cosa jerárquica del director y el ego, y a mí eso me aburre la verdad.

 
 
 
Bueno y este paso lo das en Tiernas criaturas, (Gonzalo Senestrari)
 
El 2012, con el grupo de La dama de las Camelias. Siempre dije que yo iba a dirigir cuando encontrara un texto adecuado. Tenía muchos textos que quería que se hicieran pero no me sentía capaz, nunca había dirigido entonces no tenía esa arrogancia de decir: yo lo hago. Entonces siempre decía, si encuentro un texto padre para empezar a dirigir ahí me lanzo, y en un viaje a Argentina conoció al autor de Tiernas criaturas, nos hicimos muy buenos amigos, me mandó como un esqueleto de lo que eran Tiernas…, lo trabajamos un poco juntos y salió ese texto, lo leí y dije: yo de aquí soy, y con este arranco. Estaba produciendo mucho en el foro Shakespeare en ese momento, entonces le dije a Itari, préstame el cuartito, “no es el cuartito, es el espacio urgente dos”, bueno, préstame el espacio urgente dos, muy chiquito, para 30 personas. Así me lance, llame a los actores con los que había trabajado en La dama… todos estuvieron en La dama… lo arme con ellos, los fui coqueteando porque sí me costó mucho en un principio, decía, ¿a qué actores llamo que confíen en mí?, porque si no eres director y dices, quiero dirigir, te empiezan a ver con cara de “bueno”.
 
¿Aunque tuvieras una larga trayectoria como productor?.
 
Están muy divorciados, hasta el día de hoy hay una división muy clara: “tú eres productor, bueno estás dirigiendo”. No es como ser escenógrafo y quieres dirigir, cuando no vienes del lado creativo y cambias de productor a director es extraño.
 
Pero la producción también puede y debe ser un trabajo creativo, no es exclusivamente firmar cheques.
 
Estoy de acuerdo, pero aquí en general, el producto ejecutivo es el que va a hacer las compras, y el producto es el que firma el cheque, y eso te pasa mucho cuando hablas con los directores: “aquí esto se hace así porque yo digo, y si quieres que yo la dirija tienes que someterte al 100%, y aquí no se escucha a nadie más y…” Perdón pero el teatro es una actividad grupal, tiene su jerarquía por cuestiones prácticas, pero debe ser bastante horizontal, no es vertical, y a mí me gusta trabajar así, armar como familias y cada quien tiene su función, pero no es esta cosa jerárquica. ¿Qué aportas tú, qué aporto yo, que vamos aportando y cómo vamos inventando este mundo?, que lo construimos todos la verdad, una obra la construye todo el mundo.
 
Aquellos tiempos en los que el director era el gran tirano que movía a todos ya no debe funcionar así.
 
Porque además pierdes piso, la interacción es muy importante, un director que está completamente aislado de todo con una idea nunca va a evolucionar su idea, nunca se va equivocar, ni la va a crecer, ni la va a cambiar. Yo creo que el proceso de ensayo aporta mucho para una obra, uno parte con una idea, pero si te casas con esa idea antes de ver con quién estás trabajando, cómo estás trabajando, que dinámicas se da, no vas a llegar al meollo de lo que la obra puede dar, siento yo.

 
 
 
El estreno mundial de Tiernas criaturas, fue aquí en México, en el cuartito.
 
Si, si fue estreno mundial, y después de eso me fui a Buenos Aires a dirigirla ahorita la tengo en cartelera allá, puesta mía con el autor, esta la codirigimos juntos, que es muy divertido porque era un texto que yo aquí lo intérprete de una manera y allá fue pelearme con el que lo escribió, para ver qué mundo inventábamos. Tiernas criaturas me ha dado muchos regalos en la vida.
 
Lo digo, te lo he dicho y lo diré siempre. A ti te debemos el conocer obras de la dramaturgia latinoamericana.
 
Creo que nos parecemos mucho como continente, en México miramos mucho hacia arriba y poco hacia abajo. El teatro argentino que soy muy fan, es increíble, el teatro chileno también, el teatro brasileño, lo que pasa es que ahí hay que lidiar con traducciones y otras cosas que todavía no he logrado financiar pero ya lo lograré, el teatro colombiano, el venezolano también. Es decir hay un mundo allá abajo inexplorado, el año próximo estrenaré una obra chilena, ahí voy cubriendo el sueño bolivariano.

Empecé con Tiernas…, después Nuestras vidas privadas (Pedro Miguel Rozo) después, La lechuga (César Sierra), Arrepentidos (Marcus Lindeen), El loco y la camisa (Nelson Valente), Mi querido capitán (LEGOM) y Criminal (Javier Daulte), que las estrene con un día de diferencia fueron juntas y Tiernas en Buenos Aires llevo ocho obras.

 
 
 
Mi querido capitán es mi primera obra de autor mexicano me tardé siete obras en llegar a una obra mexicana.
 
¿Por qué?.
 
No conecto mucho con la dramaturgia mexicana, creo que Ricaño habla desde una identidad mexicana muy padre, pero el mismo dirige sus textos. Me cuesta encontrar dramaturgos que estén hablando desde la identidad creo que aquí tenemos un problema muy fuerte con la identidad, y la dramaturgia lo refleja, debe haber buenos dramaturgos seguramente, pero yo no encuentro ninguno con el que conectara, y LEGOM me gusta mucho, a LEGOM lo conozco mucho porque la primera obra que produje en el DramaFest, fue Las Chicas del 3.5 Floppies, que dirigió John Tiffany, un director inglés, pero a mí me costó mucho encontrar un texto, y este texto del capitán lo leí y mientras lo leía iba pensando en Bernardo, en Toño, en Ricardo, que son amigos míos, cuando lo leí ya tenía el elenco y eso no me ha pasado con ningún otro texto mexicano. No los ninguneo pero siento que hay un problema con la identidad que es de lo que mi me gusta hablar en el fondo.
 
El negar vernos reflejados es muy grave. ¿Qué es lo que crees que pasa con la dramaturgia, por dónde crees que va, cuál es su búsqueda que no refleja nuestra identidad como mexicanos?.
 
Por ejemplo los diálogos, nunca me creo ni medio dialogo, creo que se escribe mucho con groserías, diálogos irreales, muy bien escritos pero que no nos reflejan, no sé, no conecto.
 
Ahora que hablas de las groserías creo que LEGOM, es de los autores más malhablados, a mí en algunos textos si me molesta, a veces es tan explícito que puede ser extremadamente agresivo, vulgar, Mi querido capitán no se exenta de eso pero creo que aquí si se justifica perfectamente.

 
 
 
Si, fluye. LEGOM es muy orgánico para ser grosero, que no pasa siempre, es como el güey, cabrón, es muy forzadido siempre, como que aquí pasa mucho que el coloquialismo viene en poner los modismos tipo güey en los textos. No va por ahí, creo que nos está faltando hablar de nosotros mismos y en estos tiempos de crisis. Por ejemplo en el capitán es lo que me pasó que es muy vigente en el tema que está hablando y no le rehúye. Creo que aquí rehuimos mucho el meternos en el tema a fondo, que no pasa con los argentinos, por ejemplo, que se miran el ombligo todo el tiempo, además están tan terapeados que a ellos les gusta mirarse, se echan limón y sal en la herida y hablan de eso, aquí huimos a la herida.
 
Y siendo es un autor tan prolífico, ¿qué fue lo que te atrajo de esta obra?.
 
Leí un par de obras en un viaje a Xalapa, que fui a su casa, me pasó el capitán y otra que también me gustó, pero de el capitán me gusta mucho como toca la temática gay, no pone ninguna acotación y la escena que hago en un catre, como en las barracas, pero yo la leí y sentía que era una escena intima, de cama, lo que me gusta de LEGOM es que te genera muchas imágenes y las imágenes que te genera el capitán me gustaron todas.
 
Y además trata el tema del narco, de la corrupción, no deja títere con cabeza y pese a ser tan crítica, lo trata desde la óptica de la comedia, no puede uno parar de reír, pero al final uno se cuestiona ¿por qué me río que toda esta barbarie que estamos viendo? porque son cosas terroríficas. Creo que esa es otra gran virtud de este dramaturgo.
 
Esta obra como que te engaña porque te hace reírte, reírte, reírte y termina la obra y te volteas y dices: Me reí una hora de las cosas más sórdidas  y crueles del planeta, y reales. Eso tiene LEGOM, con mis amigos siempre nos peleamos porque dicen: es un texto menor de LEGOM, yo creo que es un texto superior de LEGOM. Lo que pasa es que LEGOM, como escribe desde otro lado, parece extraño, a mí me parece que es un texto muy completo porque toca el abanico completo y lo toca muy bien.

 
   
 
Y duele más cuando uno se ha reído de todo lo terrible que está pasando en este país, es la característica de la buena comedia.
 
Claro, yo creo que la comedia es el mejor elemento para meter una idea en el espectador, cuando la constatas y cuando te vuelves purista y cuando quieres ser muy doctrinario, muy didáctico, ya no estamos para eso, lo que queremos es vernos reflejados.
 
Ahora platícame de la única obra de tu teatrología no hablada originalmente en español.
 
Arrepentidos fue una cosa curiosa en mi carrera porque a mí me llamaron para producirla, me llamo Josefina Echeverría que había visto la obra en un lugar extrañísimo y me llamo y me dijo oye Lorena Maza te recomendó como productor. Metimos la carpeta del Helénico y en dos semanas creo que llamamos a 10 directores y le pasó lo mismo que me pasa a mí. Yo no quiero trabajar con esta gente tan mamona, o sea el maltrato, es que a mí no me gusta el maltrato. Entonces le dije: mete mi nombre en la carpeta y si nos la ganamos ya veremos quien la dirige y así nació Arrepentidos, Josefina vino a ver mis obras y me dijo: “más allá del favor, ¿por qué no la diriges tu?. Y yo le dije, no es mi tema pero metámonos, y a mí eso me gusta.

 
 
 
Ahorita voy a aceptar un par de textos que me ponen en peligro, creo que es interesante también ponerse en peligro como director, o sea, un texto que no sabes cómo abordar, arriesgarse, entonces para mí Arrepentidos fue eso, realmente entendí muchas cosas de ese texto cuando vi la reacción del público, había cosas que intuía, había cosas que medio pensaba que podían pasar, en una función me tocó un chavo, se me acercó a mí y me dijo: no sé que soy, si soy hombre o mujer. La obra detonaba cosas en la gente ahí es donde me quedo muy claro que a veces es fluir nada más, es fluir con los actores, fluir en el proceso. Javier Dualte dice justo que los ensayos son el punto de partida, no el punto de llegada, es decir, tu ensayas para entender qué vas a decir, es cierto y Arrepentidos fue eso.
 
Sin duda fue una gran puesta en escena, las actuaciones memorables, una muy buena obra y además tuvo resonancia incluso con los propios protagonistas de la historia real.
 
Si ellos son suecos, Marcus Lindeen, el autor - director del documental, porque es primero un documental y después es una obra de teatro, el grabó a estos dos personajes, pero ellos no querían que el documental saliera, entonces hizo la obra de teatro, los invito a verla y cuando la vieron se conmovieron, entonces aceptaron que el documental saliera. Esa es la
historia de Arrepentidos, un poco la obra de teatro
fue la excusa para que ellos se vieran reflejados y firmaran la autorización para ver el documental y
con Marcus platicábamos mucho y cuando vino les mandamos tequila, mezcal a los originales y estaban muy conmovidos, porque es una historia real.
Los dos ya viven como hombres en Suecia, después
de pasar varios años siendo mujeres, Orlando ha
de tener como 80 y tantos….
 
… originalmente eran hombres, luego se hicieron mujeres y ahora otra vez ya son hombres...
 
...los dos, en la obra ya uno se convirtió en hombre otra vez y el otro está en proceso, ahorita ya los dos son hombres otra vez, después de pasar por una mutilación, tiene sus complejidades el asunto. Es un texto que guardo con mucho cariño y Marcus me dio los derechos para hacerla en Argentina, que haré el año próximo allá, porque él quedó muy fascinado.
 
A los actores les daba mucho miedo esta idea que tenía yo del estatismo, para ellos no era teatro lo que estaba haciendo, era cosa de actuación, pero esta cosa de “no te muevas”, es una cosa que yo pelee desde la dirección, con estas dos bestias del teatro fue difícil convencerlos de cualquier cosa, me decían: es estática, la gente se va aburrir.
 
Qué bueno que lo lograste y yo creo que ellos fueron los primeros en reconocer que hicieron muy bien en disciplinarse ante su director.
 
Estaban espléndidos, espléndidos, son actores muy sólidos pero el estatismo era muy importante en esa puesta, esa contradicción hasta el extremo, entre menos te muevas mas te concentras en lo que están diciendo y eso como que si me quedó muy claro. Los actores que trabajan conmigo siempre sufren porque desde el principio, ¿por qué estás moviendo la mano?, ¿por qué estás moviendo esto?, ¿necesitas moverla? no necesitas mover el cuerpo para decir algo, y aquí nos gusta mover el cuerpo para decir algo.
 
¿Forma parte de tu estilo el poco movimiento en tus puestas en escena?.
 
No, no es mi apuesta pero si te mueves es por algo, y el 90% de las veces que alguien se mueve es para nada, entonces es cuidar eso, no es que me guste el teatro estático pero creo en la economía de los movimientos, que es distinto, o sea, si una obra necesita mucho movimiento, que lo tenga.
 
Ahora háblame de Mi querido capitán.
 
Estrenamos en el foro El bicho y estuvimos seis semanas, 18 funciones. Estaba interesado en probar un espacio que yo no conocía, y ahora estoy muy contento de regresar a casa, para mí el Shakespeare, aquí empecé a dirigir, en el cuartito, ahora volví antes de que tiraran el muro y se convirtiera en el cuartote. Me gustó cerrar donde empecé con el estreno del capitán versión reducida. Yo le tengo mucho cariño, me gustan los espacios pequeños, si uno pudiera vivir de hacer teatro en espacios pequeños, que no es micro teatro, porque micro teatro no me gusta nada, pero esto de entrar a los cuartos, a la intimidad y que se sienta esa intimidad me encanta.
 
Hagamos una brevísima recapitulación de tu teatrología:

 
 
Nuestras vidas privadas
A esa obra la adoro, es una obra ruda es una obra que no gustó mucho, de un colombiano, Pedro Miguel Roso, es una obra que vi en Bogotá, me acerqué al autor y le dije, la quiero montar en México. La hice muy estática también, eran como pequeños cuadros, estaban todos los actores siempre en escena, era una obra donde el autor establecida que o pensaban o hablaban, pero todo se escuchaba y todos escuchaban lo que pasaba, entonces cada vez que un personaje pensaba todos se inclinaban y cada vez que hablaban se ponían derechos, esa fue una obra coreográfica con un tema muy difícil también, el tema del abuso sexual, la pederastia.

 
     

Creo que busco textos que abordan temas difíciles desde otro lado, porque hacer hace teatro es no ser moralista, la moral se la pone el espectador, a mi me gusta hacer teatro amoral, yo no opino si está bien o mal, a mí eso no me importa, a mí me importa ver porque el ser humano hace lo que hace o deja de hacer lo que tendría que hacer. Si está bien o mal, eso que el público lo decida y Nuestras vidas… era muy eso, entonces fue una obra un poco árida pero yo le tengo mucho cariño, fue mi segunda obra, además fue la primera obra que hice en un teatro hecho y derecho, la hice en la sala del foro Shakespeare con siete actores, uno de ellos, Bernardo, está en Mi querido capitán, eso me gusta también, vas creando familia con actores, hay actores con los que yo trabajaría toda la vida, pienso en ellos todo el tiempo. Esa fue mi segunda obra.
 
 
 
Luego La lechuga, (César Sierra), el texto me lo trajo una chava que vio Tiernas criaturas, me dijo: oye, como que a ti este texto te puede quedar bien. Y la verdad lo leí y me bote de la risa, dije, claro. A mí me gusta el tema de la familia, creo que es un tema muy latinoamericano que explotamos poco y siempre hablamos de esta búsqueda de la familia, es que aquí tenemos mucho el estigma de la familia mexicana como una familia perfecta, y creo que no hay familia perfecta, yo creo que la familia es imperfecta por naturaleza….
 
...creo que el título de una de los grandes melodramas de la época de oro del cine mexicano define perfectamente esto, es una familia de tantas.
 
Una familia de tantas entonces era seguir con el tema de la familia porque Tiernas… habla sobre la familia, disfuncional; Nuestras vidas… habla sobre la familia, disfuncional; y me llega un texto sobre una familia disfuncional que tienen que decidir qué hacer con el patriarca que está en estado vegetativo hace ocho años y le llaman cariñosamente la lechuga. Esa la montamos para un restaurant, desde siempre fue concebida para poner una mesa en el centro del restaurant y que el público estuviera alrededor, empezamos en el Postino en la colonia Roma, llevamos como 100 funciones y sólo cuatro en un teatro formal, siempre ha sido en espacios alternativos donde se ha montado.
 
Luego sigue Arrepentidos, de la que ya hablamos.

 
 
 
Luego sigue El loco y la camisa (Nelson Valente) que es un texto argentino que habla de otra familia disfuncional, que me gusta porque el texto nunca establece lo que tiene el hijo, nada más está medio loquito, tiene algo que no carbura bien pero es el que dice la verdad, es el que mira la familia y dice que está pasando realmente y no finge, es un texto que yo vi en Buenos Aires, también me acerque al autor y le dije: ¡la quiero montar!, en Buenos Aires es un éxito lleva cuatro años en cartelera. Es Argentina, La lechuga venezolana, ya llevamos Colombia, Argentina, Venezuela, México, y próximamente Chile.

 
 
 
Claro falta Chile por supuesto.
 
Falta la patria que ahí también ha sido difícil encontrar un texto que me vuelva loco. El loco y la camisa se va a remontar el año próximo. Son de esos proyectos que te da coraje con tener un EFITEATRO, porque son proyectos que vale la pena que tuvieran un financiamiento. Las 7 obras que he hecho, las he hecho con el dinerito que tengo en la bolsa y que es poco, son obras que ninguna ha costado más de 15,000 pesos la verdad.
 
Tú has sido el productor de todas.
 
Si menos Arrepentidos que me fui en sociedad con Josefina y La lechuga que me fui en sociedad con Claudia Aline González, la actriz.
Busco inversionistas pero nadie invierte en mi teatro, entonces me tengo que invertir yo mismo.
 
En estos tres años, muy poco tiempo, has hecho mucho.
 
En tres años ocho obras y una película.
 
Háblame de la película
 
Es un guión de una amiga mía que también tiene que ver con la familia y un poco con el retorno, porque es una chica argentina que vive en México y que tiene que regresar a Argentina a confrontar a la familia y a quitarse ciertas telarañas de la cabeza para poder avanzar en la vida. Lo metimos a EFICINE y que me llaman de IMCINE y me dicen te ganaste el Efi, así fue, o sea fue un regalo inesperado.
 
Después Argentina le entró con una lana, entonces es una coproducción, es una película mexicana argentina, pasa la mitad allá y la mitad acá. La película ya está lista, pero la distribuidora siempre te pide un margen de meses para ver si queda en algún festival, se mandó a San Sebastián, y se mandó a Los Cabos, a ver qué pasa.
 
Es mi ópera prima, se estrena en seis meses, se llama Lo que nunca nos dijimos, ficción, historia familiar, me gustó hacerla en Argentina, me gustó mucho trabajar con actores argentinos.
 
La verdad es que ha sido una gran experiencia dirigir porque es como un gusanito que tenía, pero que no sabía si lo iba a poder hacer, como que se fue dando también con la edad.
 
Dicen que el delincuente siempre regresa al lugar del crimen y ahora vuelves al lugar de tu inicio como director.
 
Muy contento de regresar al foro Shakespeare. Está es de mis obras más personales, un poco con LEGOM tenía la discusión, porque yo la arme con siente actores cuando el texto está escrito para tres, yo desde el principio le dije, y él me decía: ¿qué son esas mamadas, para que quieres cuatro actores más? ya ves que él es así. Y yo: pues quiero que se sienta el ejército, que se sienta el batallón. Y si, sí se siente, la versión de tres también se logra sentir pero esta cosa del grupo humano es muy importante en esta obra.
 
Si porque también son estás complicidades y la solidaridad. ¿Vio la obra?.
 
La vio en El bicho, se rio como loco, salió y me dijo: ¡muy bien!, punto. Pero ya eso es un piropo viniendo de él, no se levantó, pateó una silla y se fue, o sea que la libramos bastante bien pero muy lindo porque además vino de Xalapa tomo el camión en la mañana, vio la obra y se regresó.
 
Además todos, o casi, los autores de tus obras han visto tus puestas en escena.
 
Ahora que lo dices sí. Bueno Cesar Sierra, el de La lechuga y Javier Dualte de Criminal, la vieron en vídeo, todos los demás han estado presentes en las temporadas mexicanas de sus obras, sí.

 
   
 
Criminal es la única obra de las que he hecho que ha tenido el EFI. Ese proyecto lo levanté con Fernanda Borches, ella producía y ese para mí también es un disfrute, ahí llame a Juan Martín Jáuregui que tenía en La lechuga trabajé con la Borches, fue una gran experiencia, me gusto, y ahí hice una travesura que es dejar a los argentinos en argentinos, que funcionó muy bien, creo yo. Y que también muestra eso, México es un país diverso, en la Ciudad de México te puede tocar una pareja argentina y puede ser la protagonista de una historia, es un país que ha recibido tantas dictaduras, tantos exilios, que creo que es importante recordarlo. Es como un sutil recordatorio de que este país también se ha hecho de la gente que ha recibido y que la ha recibido con los brazos abiertos, porque el D.F. es una ciudad muy generosa para el extranjero. Y Criminal me divertí porque es la única obra que hecho con escenografía….
 
…padrísima, de Auda y Atenea….
 
… ahí tenía dinero y yo siempre había querido jugar con giratorios y les dije: chicas buscan cómo, pero yo quiero que los divanes giren. No no no. ¡Giran!. Y creo que hicieron una escenografía muy bonita.
 
La puesta era muy buena, el elenco, la producción, todo, un montaje redondo.
 
Es una obra que se parece un poco a Nuestras vidas privadas en esta cosa de la composición, o sea todos los personajes siempre en escena, ahí están estáticos cuando no tienen que hablar, los elementos se mueven, es un estilo de teatro que me gusta, muy económico en todo.
 
Seguramente seguiremos conociendo más dramaturgia latinoamericana gracias a ti. ¿Hay algo en puerta?.
 
El año próximo voy a dirigir una obra chilena que se llama Parir de un dramaturgo joven chileno, que es una obra maravillosa, la conversación de una madre con sus hijos mientras se va la luz en la casa. Entonces la obra es una vela y cuatro personajes hablando de la vida, punto. La obra termina cuando regresa la luz.
 
Es todo un reto.
 
Es todo un reto, esa la voy a estrenar el año próximo….
 
… y no vamos a poder tomar fotos...
 
…y no van a poder tomar fotos y no voy a dejar que pongan su flash en la sala.

 
 
 
 
 
Y el año próximo quiero dirigir otra obra de Gonzalo, el mismo de Tiernas…, que ya esté escrita que se llama Beirut Boulevard, y ahora pues quiero empezar también a que me llamen productores, estoy haciendo lobby porque me gusta también el trabajo por encargo, creo que es muy gratificante y muy enriquecedor trabajar con un texto que alguien te propone.
Seguramente haré un musical este año, estoy en eso, así que ya te contaré, pero si quiero empezar a probar otros formatos.
 
Como siempre, muy activo, que venga todo lo que nos quieras dar a conocer de latitudes poco requeridas para la escena mexicana y muchas gracias.
 
Muchas gracias


 

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