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LOS HOMBRES DE LA MUJER ARAÑA

28 Dec 18 - 23:17





 




De: Terrence McNally, John Kander y Fred Ebb.
Encontrar las cosas que hacemos en escena.
Texto y
fotos: Salvador Perches Galván

 










Manuel Puig nació en General Villegas, Provincia de Buenos Aires el 28 de diciembre de 1932. En 1946 comienza su fascinación por el cine, asistiendo regularmente a las matinées dominicales. En 1951 ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras, en 1956, becado, viajó a Roma, para estudiar dirección en el Centro Sperimentale di Cinematografía. En Londres y Estocolmo enseñó español e italiano y escribió sus primeros guiones para películas.
 
Trabajó como asistente de dirección entre 1961-1962 en filmes en Buenos Aires y Roma. Instalado en Nueva York en 1963 empezó a escribir su primera novela La traición de Rita Hayworth. A su regreso a su tierra natal, en 1967 empezó a enfrentar problemas con la censura. Después de publicar Boquitas pintadas, convertida inmediatamente en "best-seller", apareció en 1973 su tercera novela: The Buenos Aires Affair. Luego de repetidas amenazas, Puig abandonó Argentina para establecerse en México, donde terminó El beso de la mujer araña en 1976, en 1985 la adaptó para cine, dirigida por Héctor Babenco, posteriormente Broadway convirtió el argumento en musical. En 1988 apareció su última novela, Cae la noche tropical. Dejó inconclusa la novena: Humedad relativa: 95%
 
El beso de la mujer araña retrata a dos hombres muy diferentes con algo en común: se encuentran encarcelados juntos, víctimas de la injusticia del orden represivo imperante del momento:

Valentín Arregui Paz, es encerrado por pertenecer a un grupo de revolucionarios en contra del gobierno, es detenido en una manifestación de guerrilleros.
 
Luis Alberto Molina (decorador de aparadores y homosexual), es arrestado por corrupción de menores.
 
Todas las noches Molina cuenta películas protagonizadas por Aurora, para que el encierro pueda ser un poco más llevadero. Molina comparte celda con Valentín, porque el director le ofrece una salida condicional, a cambio de que le proporcione toda la información sobre de los planes del grupo revolucionario al que pertenece Valentín. Al principio ríspida, la relación entre ambos mejora a través del tiempo, convirtiéndose en confidentes.

 
  
 
Dos personajes tan disímbolos y aparentemente contradictorios, sirven a su autor para denunciar, principalmente, la represión de ideologías y la falta de libertad en el contexto histórico de aquel entonces, un momento donde los militares tomaron el poder, y donde cualquier disidencia o diferencia era eliminada.
 
Dos personajes surgidos de la realidad, que han sido interpretados por infinidad de actores, solo en nuestro país, les han dado vida, como Valentín, Gonzalo Vega, en una adaptación para teatro del propio Puig, no musical, dirigida por Arturo Ripstein, y Tomás Gorós en el musical dirigido por Humberto Zurita, en donde Molina fue interpretado por Mario Iván Martínez, y Héctor Gómez hizo lo propio en la versión de Ripstein, y ahora toca turno a Jorge Gallegos y Rogelio Suárez, interpretarlos en el musical de Broadway, producido por Juan Torres, y dirigido por Miguel Septién, platicamos con los histriones en torno a estos complejos personajes, muy distantes de estereotipos, ¿Qué les demanda como actores para que puedan vivir a través de su cuerpo, de su energía, de su sangre, de su pasión?.
 

Rogelio Suárez, Molina. Muchísimo. Es la primera vez que me toca hacer un drama después de 13 años de carrera, siempre me había tocado hacer puras comedias. Este personaje me ha demandado muchísimas cosas incluyendo que Molina tiene muchas cosas que yo no tengo, tuve un proceso muy bueno, un trabajo de mesa con el director, Miguel Septién, él nos ayudó a encontrar muchas de las cosas que hacemos en escena, a buscarlas a partir de nosotros, y eso es lo que hace que sea una persona, en lugar de un estereotipo, eso ayuda mucho a que sea totalmente creíble lo que le pasa a estas personas. Los dramas se tienen que abordar así, en forma muy seria y donde la gente se pueda identificar, y si no identificar, por lo menos empatizar con los personajes.
 



 

Jorge Gallegos. Valentín. Sin duda me demanda muchísimo, es el personaje más complejo que he hecho, tanto física como internamente, el tren de pensamiento que tengo que llevar toda la obra, porque está pensando en su motivo, en su objetivo revolucionario, en el amor, en el estar preso y estar alejado de todo lo que él puede hacer y sobre todo alejado de la mujer que ama, entonces es un constante juego que llevo durante toda la obra y, sin duda, me demanda mucho pero lo disfruto demasiado, disfruto llorar con Valentín, pareciera algo chistoso pero cuando Valentín se rompe, es el momento donde más disfruto de la obra, es el momento donde sacó muchas cosas y dónde también ayudó a Jorge Gallegos a liberarse de muchas cosas que trae. Mucha gente dice, el personaje es diferente a lo que es el ser humano, puede ser, pero a fin de cuentas va dibujado con la mano del ser humano, entonces a veces le doy gracias a Valentín porque hay ocasiones donde desfogo todo lo que, a veces, Jorge Gallegos trae y que mejor que hacerlo en el escenario, con verdad.
 

Jorge está debutando estelarmente en el teatro musical. Rogelio tiene una exitosa carrera dentro del género, de 13 años, el entrañable Chakas de Hoy no me puedo levantar,... fue mi primera obra... de ahí para adelante el desfile de personajes es enorme. ¿Sin todos ellos podrías haber llegado a Molina?
 
Rogelio. Quién sabe. Mis ganas de hacer teatro, mis ganas de estar siempre arriba de un escenario, por supuesto que me hubieran llevado a hacer Molina, pero creo que durante estos 13 años he tenido un aprendizaje muy grande. Siempre lo he dicho mis grandes maestros han sido mis compañeros, y he tenido muy buenos maestros, o sea, muy buenos compañeros.
 
Yo siempre estoy en el teatro con un muy buen sabor de boca porque lo único que me ha dado, son cosas buenas y como bien dices, han sido muchísimos personajes, me siento muy bendecido por haber podido hacer todo eso. Sin duda Molina creo que ha sido el más difícil justamente por eso, porque no está en mi zona de confort, pero estoy abrigado por un grupo increíble de talentosos amigos, actores, bailarines. Juan Torres, el productor, que de verdad, a ese hombre lo admiro demasiado porque él pone todo, todo lo de él, no hay una empresa de respaldo, sin menospreciar a nadie obviamente, pero él es muy aventado y como no pagarle con lo mismo.

 
  
 
Entonces para mí ha sido un reto muy grande poder ser Molina y que a la gente le guste, y gracias a Dios le ha gustado mucho a la gente
 
Creo que en estos momentos de mi vida era justo lo que necesitaba, yo siempre he dicho que nunca hay que conformarse, que nunca hay que hacer lo mismo, y bueno ahora me tocó. Yo no quería que me encasillaron en Chakas, entonces empecé a hacer Pachecas a Belén por lo mismo, luego vino La jaula de las locas, hay muchas cosas que me han liberado de sólo ser el chistoso, pero este personaje es otra cosa totalmente diferente a todo lo que me había tocado, y por lo tanto lo doy gracias a Juan Torres que fue el que me escogió para hacer este personaje, que me vio en otra faceta, él dijo: Claro, Rogelio puede hacer otra cosa más que el chistoso y eso está bien padre, que vean en ti eso, que vean esas ganas de hacer todo, y eso es lo que yo he dicho siempre: yo quiero ser actor porque quiero hacer todo.
 
Para Gallegos… Sin duda El beso de la mujer araña es un parte aguas en mi carrera, me ha dado todo en todos los sentidos, en el sentido personal, en el sentido laboral, en el sentido de la credibilidad, en el sentido de que ha venido a cambiar mi carrera artística, yo estoy muy agradecido con Juan Torres, con Miguel Septién, mi director, que me llevó al límite y con todos mis compañeros que se han portado conmigo de maravilla, que me han extendido su mano, y esperando a que vengan otras cosas nuevas.
 
En el proceso de creación de personajes, que tanto hay de ellos en quienes los interpretan, y viceversa
 
Rogelio. Yo creo que cuando te subes al escenario te vuelves una sola persona, ahorita ya no puedo dejar de tomar las decisiones de Molina, no en mi vida, en el escenario. No sabría decirte que tenemos de parecido y que no, porque ahora ya lo tengo tan arraigado que hay veces que digo, claro, por eso lo estoy diciendo. Trato de dar siempre lo mejor de mí en cada función, porque yo siempre creo que en el público hay alguien que está por primera vez viendo teatro, y quiero que esa persona se enamore del teatro, como yo lo estoy enamorado. Pero también creo que siempre hay una persona que va a ser su última obra de teatro, y eso también es esencial para mí, poder hacer un personaje donde la gente que venga, no vea a Rogelio, porque mucha gente que viene ni siquiera te conoce, pero tiene la oportunidad de ver un personaje, tiene la oportunidad de ver a esta persona y enamorarse de esta persona, y de esta obra de teatro, y por lo tanto del teatro.
 
No sé ahorita que tenga Molina de Rogelio y que tenga Rogelio de Molina porque cuando estás haciendo un personaje de este tamaño le entregas todo, todo, todo, todo lo que puedes tener en la vida, entonces, yo diría que todo y nada a la vez, es muy complicado.

 
 
Por su parte, el intérprete de Valentín, afirma: Muchas cosas, todo, esa máscara, uno se encierra mucho pero a final de cuentas uno es vulnerable, a fin de cuentas es un ser humano y tiene sentimientos. Yo por circunstancias de la vida me volví un poco hermético, un poco cerrado en mis cosas, sin embargo, el hecho de estar en un escenario te hace sensible, y si no, no estaría haciendo estas cosas, si no, no podría interpretar a Valentín y creo que es una combinación muy bonita entre Jorge Gallegos y Valentín que me gusta, me gusta la combinación entre Valentín y Jorge Gallegos y me ha ayudado a experimentar y te puedo decir que cada función, ya rebasamos las 100 representaciones y te puedo decir que ninguna función la he sentido igual, en cada función descubro algo, pequeño tal vez, pero lo descubro.
He interpretado muchos personajes que me han gustado, Orlando en Yo no creo en los hombres una novela que hice, me encantó el personaje, tenía unos matices increíbles, pero me atrevo a decir que este personaje es con el que más me ha identificado, más he sentido, más he tenido esa conexión, lo disfruto, disfruto sufrir con Valentín.
 
Me apoyo mucho en Jorge, en todos mis personajes trato de apoyarme en Jorge, creo que todos los seres humanos tenemos nuestra parte oscura, nuestra parte romántica, nuestra parte tierna, nuestra parte loca, todos. Una de las cosas que le agradezco a los directores con los que estado, es que me han ayudado a experimentar y me llevan al límite y a encontrar, ¿y dónde lo encuentras?, dentro de uno, yo no lo puedo encontrar en ti, ni en Rogelio, ni en Chantal, en nadie, eso lo tengo que encontrar en mí, y yo soy Jorge Gallegos, el que le presta eso al personaje que haga, el tema es encontrarlo, encontrarlo, encontrarlo, encontrarlo, 1, 2, 3, hasta que salga, que si lo hay, claro que lo hay, eso es algo que yo me llevo en todos los personajes que realizo, y he aprendido que el actor, la persona, le da todo al personaje, todos lo tenemos, el tema es buscarlo y encontrarlo. Un personaje no se hace solo, yo no voy a meter a Valentín y, a ver Valentín haz esto, ¡No!, ¿quién le da eso? ¡Yo!.

 
  
 
Líneas arriba, se mencionó el proceso que ha tenido El beso de la mujer arañan, que se traduce en varios productor derivados del original ¿Recurrieron a alguna de estas fuentes para crear sus personajes?
 
Rogelio. No, a ninguna. Nunca tuve la oportunidad de ver ni el musical, ni la obra, ni la película. Cuando supe que me quede en el elenco, dije: voy a leer el libro, porque tengo que saber de qué se trata. Se me ocurrió comentarle al director, y me dijo: No, por favor no leas nada, léelo, si quieres, ya que estrenemos, porque tú ahorita eres una hoja en blanco, entonces tú puedes y tienes la oportunidad de crear un personaje, un personaje que sea tuyo, no que copies de la película, o de la obra, me gustaría que vinieras en blanco. Y fue lo que hice, lo cual me pareció muy bueno porque pude hacer algo a partir de mí, a pesar de que somos muy diferentes Molina y yo, me costaba mucho trabajo al principio porque no tomábamos las mismas decisiones, entonces yo pensaba: ¿por qué no dice esto?, pues porque no eres tú güey.
 
Fue un trabajo maravilloso el que tuvimos de ensayos, de mesa, el proceso creativo fue maravilloso y ahí es donde te puedes dar cuenta de cómo puedes crear un personaje, que fue lo mismo que me pasó en La jaula de las locas, yo no conocía La jaula no había visto la película ni nada, y fue algo que pude crear a partir de mí, entonces, como dicen: bendita ignorancia. Si no traes ningún background ni nada, creo que es algo muy padre poder crear un personaje.

 
  
 
Gallegos opina al respecto. No, no, no, no, no... descubrí aquí a Valentín... Ni he querido ver nada. la peli, ni nada. Yo no sé cómo hayan hecho a Valentín en Broadway, no sé cómo hayan hecho a Valentín en Hollywood, yo lo único que te puedo decir es que él Valentín que yo hago aquí en escena es un Valentín real, es un Valentín honesto y es un ser humano. Valentín es un ser humano, es lo único que yo te puedo decir, no sé cómo sean los otros valentines, habrá gente que le guste, habrá gente que no le guste como interpreto a Valentín. Hay gente que le puede gustar mi trabajo, hay gente que ha hablado de mi trabajo, ¡wow qué padre lo hace!, pero también ha habido gente que dice que yo no soy un actor de musicales, y no por eso me voy a molestar, y no por eso le voy a dejar de hablar a un productor, a un director, a un actor, o a un periodista, no, es más, que bueno que me lo dicen.
 
Yo tengo una anécdota, me han tocado muchas cosas, y no lo voy a negar, al principio eran más comentarios buenos que malos de mi trabajo. Mi productor Juan Torres me hizo un comentario negativo, yo recuerdo esa función, y esa nota la llevo bien presente porque me dijo: No tienes dicción. Fue un domingo, y la siguiente función, que fue un jueves, me enfoqué en mi dicción a pesar de que estaba enfermo, con nebulización y todo, no tengo cover, ese día yo me enfoque en mi dicción total, que fuera muy clara, y al final se acercaron mi productor y mi director y me dijeron: Jorge en lo que llevamos de temporada, ha sido la mejor función que has hecho, la mejor, todas han sido increíbles pero está en especial fue una función mágica, fue perfecta. Y yo le dije a Juan: ¿ves lo importante de las críticas constructivas, ves lo importante de que la gente te diga: estás mal en eso?. Y lo importante de asumir una crítica; a decir: ¡me lo dijo por envidioso!, porque es lo que la gente por lo regular hacemos, me incluyo en su momento.
Entonces yo tengo esa anécdota muy marcada y pues así es como crezco y por eso te digo, igual a mucha gente no le gustó, igual a mucha gente dice ¿y donde estaba este cuate, que es una gran sorpresa?, y trato que los comentarios aduladores, disfrutarlos un solo día, porque son los que más te hacen daño.

 
  
 
Con una gran experiencia en la producción de teatro de cámara y de mediano formato, en una muy productiva asociación creativa con Guillermo Wiechers, con quien incursiona en musical vía Godspell y La fierecilla tomada, Juan Torres en su segunda producción musical, luego del exitazo de La jaula de las locas, se ha caracterizado por formar armoniosos y talentosos equipos de trabajo, en los que incluye figuras del género, como Chantal Andere, Olivia Bucio o Luis Gatica, figuras jóvenes como Jimena Parés o Crisanta Gómez, ¿cómo se siente de formar parte de esta compañía la dupla de actores estelares?
 
Rogelio. Estoy rodeado de gente increíblemente talentosa, y buena y que ama hacer teatro, Olivia Bucio, que nunca había tenido la oportunidad de trabajar con ella, se me hace lo máximo, además le toca de mi mamá, cosa que agradezco, porque es un personaje muy difícil el que tengo que hacer, pero con este nivel de compañeros que tengo, se vuelve todo más fácil. Olivia me entrega todo en el escenario y yo a ella y hacemos una comunicación perfecta entre todos. Trabajar con Chantal, ¿qué te puedo decir? tampoco había trabajado con ella, y es la persona más disciplinada, más respetuosa, más amorosa, no sabes cómo nos trata. Es una gran cabeza de compañía, y uno tiene que ponerse al nivel que están todos ellos.
 
Y que te puedo decir de Jorge, que prácticamente está debutando en musical y es con quien comparto la mayor parte del tiempo en escena, muy afortunado, desde la audición nos tocó juntos e hicimos una química impresionante, yo confío plenamente en él, él confía plenamente en mí y creo que eso es algo fundamental. Nos llevamos increíble, nos queremos muchísimo, cuando pasa algo siempre sabemos que podemos apoyarnos en el otro y eso lo hemos llevado a cabo, no importa lo que tengas experiencia o no.
Aquí todos somos iguales, para Jorge puede ser la primera obra de teatro que hace, yo es la primera obra de teatro dramática que hago, somos primerizos y creo que eso es algo que yo siempre voy a pensar cada que haga una obra. Obviamente no estoy pensando: llevo 13 años de carrera, no, para nada, al contrario, quiero que cada obra que yo haga sea algo nuevo, sea un personaje nuevo, donde la gente pueda llegar y pueda decir ¿quién es ese?, ¡ah! no manches ¿a poco era el Chakas?. ¿A poco era Silviah?, ¿A poco era Zaza?. ¿A poco era Luminosa? Quiero que sea algo nuevo cada obra. A lo mejor es la primera obra de Jorge, pero yo quiero que sea mi primera obra.

 
 
Jorge. Qué te puedo decir, en que compañía caí, caí en blandito la verdad, desde Chantal Andere nuestra protagonista, una mujer con una disciplina, una entrega que te inyecta, que siempre está al pendiente de todos, un Luis Gatica que tiene siempre la mejor disposición, Olivia Bucio es una señora que admiro también, que se ha portado increíble conmigo, todos, todos, desde mis compañeros prisioneros desde las Martas, Jimena Parés, Crisanta Gómez, Rogelio Suárez que es mi compañero, que lo adoro, lo admiro, un hombre con un talento impresionante, y aparte tiene el talento de ser un gran compañero, yo me atrevo a decir que soy quien soy en el escenario, por él, porque él me da la confianza, él no me deja caer, todos me han extendido la mano, y es algo que se agradece de todo corazón, de todo corazón, Dios les dé mucho a todos ellos, al público, a la prensa, a los productores. Yo siempre he dicho una cosa, en esta vida nunca pierdes, nunca pierdes, ganas satisfacciones, ganas alegrías, ganas lecciones, ganas aprendizaje, porque hasta cierto punto cuando pierdes algo, eso te hace valorar lo que tienes en ese momento y tratas de cambiar las cosas, con la gente, con el trabajo, con el amor, entonces la vida está para vivirla, y en esta vida nunca pierdes, lo único que pierdes son las cosas materiales, y lo material no vale, lo que realmente somos como energía, como cuerpo, nunca lo pierdes, todo, todo es para mejorar es lo que te puedo decir.
 
Esta nueva e impecable producción de El beso de la mujer araña, que nada tiene que ver con la de hace un cuarto de siglo, concluirá su temporada el 6 de enero, por lo que es prioritario que la gente acuda a verla al Teatro Hidalgo, en el centro histórico de la Ciudad de México, un espectáculo que vale la pena disfrutar: en gran argumento, lamentablemente que no pierde vigencia, una talentosa compañía encabezada por Chantal Andere y nuestros entrevistados Rogelio Suárez y Jorge Gallegos, una detallada dirección de Miguel Septién, la impecable partitura de John Kander y Fred Ebb, todo ello bajo la batuta del siempre inquieto productor Juan Torres.
 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Muy recomendable.
El beso de la mujer araña. De: Terrence McNally, John Kander y Fred Ebb, basada en la novela homónima de Manuel Puig.
Dirección: Miguel Septién.
Producción: Juan Torres.
Actuación: Chantal Andere, Rogelio Suárez, Jorge Gallegos, Olivia Bucio, Crisanta Gómez, Luis Gatica, Jimena Parés, Jair Campos, Eduardo Partida, Fer Soberanes y Josué Ahued. Ensamble: Andrea Biestro, Pablo Rodríguez, Claudio González, Gilberto Recoder, Francisco Huacuja, Orville Alvarado, Pedro Gea, Oliver Kenay, Gerry Pérez, Gerardo García y Julio Montejano.
Teatro Hidalgo.
Avenida Hidalgo #23 Colonia. Centro. Metro Hidalgo.
Viernes, 20:30 horas, sábados 17:30 y 20:30 horas y domingos 17:00 y 20:00 horas.
Duración aproximada: 2 horas 10 minutos.
Boletos: Vip $1000, Preferente 1 $900, Preferente 2 $850, Preferente 3 $750, Preferente 4 $550 y Preferente 5 $450.
 

 

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