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Lamento de un blue

16 Jan 15 - 00:04

LAMENTO DE UN BLUE, basada en la novela de Clarice Lispector.
Una obra  sobre una inocencia herida, sobre una miseria anónima.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
 



Es la historia de una inocencia herida,
de una miseria anónima,
sobre una muchacha que no sabía que ella era lo que era
 y que por ello no se sentía infeliz.
Clarice Lispector
 

La hora de la estrella es una novela de la autora brasileña Clarice Lispector publicada en 1977, que narra la historia de Macabea, una muchacha procedente del noreste de Brasil que se muda al corazón económico del país, Río de Janeiro, inconsciente de su aparente infelicidad.


La historia fue llevada al cine por Suzana Amaral en una película que ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Berlín en su 36ª  edición. Y ahora se ha convertido en la esplendida obra de teatro Lamento de un Blue, dirigida por Elfye Bautista, coproducida por el INBA y Soy Lo Que Doy A.C. y que se estreno en el marco del  Examen de la Maestría en Dirección de la Escuela Nacional de Arte Teatro del INBA. 

         

Elfye Bautista forma parte de la primera generación de egresados de la maestría de la ENAT, coordinada por David Olguín, director y dramaturgo y con una planta docente de reconocidas personalidades del ámbito teatral, como Martín Acosta, Mauricio Jiménez, Gabriel Pascal y José de Santiago, entre otros.


Para Bautista Lamento de un Blue es el resultado de una reflexión sobre las implicaciones de una sociedad androcentrista y ajetreada en la que se imponen los parámetros para vivir. La directora profundiza en el binomio tiempo-felicidad. “En cuánto tiempo debemos alcanzar la felicidad, el éxito, la fama, el dinero; cómo debemos vestirnos, usar nuestra feminidad. Ese fue el material que me intereso explorar”.

         

El montaje busca que las distintas relaciones que se tejen entre los personajes y el público se expresen por medio de acciones que, de tan cotidianas, son rutinarias. Asimismo, hace énfasis en una expresión corporal del actor, contenida e íntima. “Me interesó analizar la idea de felicidad, éxito, dinero y fama”, expreso Bautista, quien apuesta por una relación estrecha entre el espectador y el hecho escénico, apoyada en la iluminación y la sonorización.


De la imaginación de Rodrigo nace el personaje de la historia: Macabea, una joven provinciana cuyo tiempo corre a diferente velocidad que el de los demás, y quien busca en los pequeños momentos el clímax, no del éxito, sino de la felicidad.

         

Macabea es una chica que llega a la ciudad con un concepto de tiempo diferente, transita a su propio ritmo, por lo que desestabiliza a quienes están a su alrededor, también por las ideas que tiene sobre cómo debe ser la vida y cómo lograr las imposiciones establecidas por la sociedad.


El montaje es resultado de un año de trabajo en el que se analizaron los modos de producción del teatro en México: Reflexiones en las cuales trabajaron y de las que se derivan las propuestas que realizan. Ninguna de ellas se va por el modo tradicional: “apostamos por experimentar.”


Rodrigo (Fernando Huerta) es un escritor cuarentón, oprimido por el tiempo de crear, de vivir y por el lapso en que debe alcanzarse el éxito para ser feliz, que sobrelleva el fracaso de no poder realizar su obra definitiva. En un viaje dentro de su imaginación aparece Macabea (Paty Hernández, extraordinaria), la protagonista de la historia que escribe, acerca de una inocencia herida, de una miseria anónima; sobre una muchacha que no sabía que era ella, y que por eso no se sentía infeliz. Esta historia ofrece a su autor la oportunidad de alcanzar la gloria.


Macabea, se ha visto golpeada por la vida y se enfrenta a la diferencia de valores y cultura al llegar a los barrios pobres, donde lleva una vida sencilla, sin mucho entusiasmo, y sin mayor esfuerzo. Trabaja como mecanógrafa, adora el cine, la Coca-Cola y le encantaría ser Marilyn Monroe, pero es fea, gris, desangelada, y no es amada por nadie. Rodrigo realiza una introspección sobre su miseria, y aun así, no es capaz de aceptar que a pesar de sus evidentes desdichas, Macabea se encuentra feliz en su interior, pues no parece comprender su desgracia.
Macabea se enamora de Olímpico de Jesús, (Alberto Santiago /César Ortiz) un tipo que se aprovecharía de cualquier situación para ascender social y económicamente. Por ello abandona a Macabea y se queda con Gloria, (Beylin Sabeth) compañera de trabajo y amiga de la protagonista, hija de un carnicero, a quien Olímpico ve como esperanza de mejora financiera. Gloria, al darse cuenta de la tristeza con la que vive Macabea le aconseja buscar consuelo en una adivina. Madame Carlota quien le predice un futuro feliz que incluye un hombre extranjero que conocería después de su visita a la adivina y con el que se casaría. ¿Llegará el príncipe azul a la vida de Macabea, en su calabaza en forma de un portentoso auto?.  Si quieren conocer el final, asistan al teatro el Milagro a disfrutar de esta magnífica puesta en escena, poblada por seres patéticos interpretados extraordinariamente por su inmejorable elenco) y que resulta en extremo dolorosa porque son personajes con los que nos topamos a diario, incluso en la imagen que refleja el espejo donde nos miramos.



La hora de la estrella
lidia con el contraste de los problemas de la zona rural contra la moderna región urbana de la capital, así como con varias ideas asociadas a la pobreza, al sueño de una vida mejor y a los intentos de una mujer ignorante por sobrevivir en una sociedad sexista. Es una obra  sobre una inocencia herida, sobre una miseria anónima.


Como elemento autobiográfico, Lispector utilizó su infancia para construir a la protagonista Macabea, puesto que la había pasado en la región Noreste de Brasil. También una “mirada desorientada” que llevaban los norestinos por la ciudad. La autora también se influyó por una adivina a la que visitó, en la que se basa el final de la novela. Cuando abandonó la casa de la adivina, encontró entretenido el imaginarse a sí misma después de escuchar las maravillas que la adivina le había predicho.


La obra es también una meditación de la escritura. A través de Rodrigo, Lispector pone sobre la mesa la noción de supremacía. Rodrigo no es omnipotente o un creador invisible, es un pensador que duda, vacila, y cuestiona su propio trabajo. En ésta y en otras novelas, Lispector pone en duda la habilidad que tiene la ficción de capturar la verdad.
 
 
 El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Absolutamente recomendable.
Lamento de un blue, de Nelson Valente.
Dirección: Elfye Bautista.
Actuación: Fernando Huerta Zamacona, Paty Hernández, Alberto Santiago /César Ortiz y Beylin Sabeth.
Teatro el Milagro, Milán 24 entre General Prim y Lucerna Colonia Juárez, 5535-1291.
Metrobus Reforma

Martes a viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Hasta el 20 de enero
 
 

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