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INVIERNO

29 Mar 15 - 14:48

De: Jon Fosse.
¿Se puede ser feliz cuando no se está satisfecho?

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

 
¿Para quién escribo yo? Para Dios. Escribir es como rezar.

Jon Fosse.

 
Jon Olav Fosse nació en 1959 en Haugesund, Noruega.
Es poeta, narrador y dramaturgo. Debutó en el mundo de las letras en 1983 con la novela Rojo, negro. Desde entonces ha escrito varias novelas y libros de poemas, pero desde los años noventa, tras la publicación de Alguien va a venir, se dedicó principalmente a la escritura dramática, contando actualmente con más de veinticinco títulos publicados, algunos de los cuales han sido traducidos a más de cuarenta idiomas.
 
Es padre de cinco hijos que van de los 34 años a los dos. Tras publicar su última obra, Sea, ha abandonado el mundo de la dramaturgia y ha vuelto a las novelas, género con el que empezó hace 30 años. 33 piezas le parecen ya demasiadas a alguien que no se considera a sí mismo dramaturgo.

 
 
Actualmente es considerado uno de los más grandes dramaturgos contemporáneos del mundo y sus obras son las más representadas de los dramaturgos noruegos en los teatros europeos. Cuenta entre otros galardones y distinciones con la Orden Nacional del Mérito de Francia o el Premio Ibsen.
 
“Que te gusten mis obras tiene mucho que ver con que las entiendas, si no lo haces, solo escuchas palabras vacías. Unos me odian y otros me aman”, asume. Curiosamente, uno de sus referentes no tiene nada que ver con las letras, pero sí con el sentido que Fosse impregna en su trabajo: Steve Jobs. El escritor asegura que cuando se pone frente a su computadora, por supuesto una Mac, emplea la misma filosofía que el fundador de Apple: ¿qué es lo que necesito?
 
Fosse pertenece a la generación de escritores que en los 80 introdujo el posmodernismo en Noruega, caracterizado por sus diálogos poéticos, sus repeticiones y la ausencia de conflictos incisivos, claramente opuesto al realismo social que dominó la escena de los 70. Pero Fosse, considerado el heredero de Henrik Ibsen, no se queda, como otros autores de su generación, en las meras técnicas de escritura cruzadas con intertextos y metadiscursos, sino que desarrolla un lenguaje simple marcado por una austeridad casi religiosa. Un lenguaje propio tejido con ritmo, filosofía, espacio y silencio, que le hace ser aclamado por algunos como “el Beckett del Siglo XXI”.

 
  
 
Los silencios tienen en su literatura la misma importancia que las palabras y, aunque sus tramas parten de una perspectiva realista, la historia acaba derivando en un mundo imaginario, imposible de ubicar. Nunca usa signos de puntuación en sus textos, en los que asegura que trata de “luchar” contra Samuel Beckett, una de sus grandes inspiraciones.
 
Entre sus obras teatrales más conocidas se encuentran Invierno, Alguien va a venir, Chica en el sofá, El hijo, Yo soy el viento, Y nunca nos separarán, El niño, La noche canta sus canciones, Un día en el verano, Mientras las luces se atenúan y todo se oscurece y Variaciones sobre la muerte.
 
“Creo que en mi escritura, e incluso en un sentido más amplio, no es tan importante lo que se dice, y lo que se dice no está precisamente ni en las palabras ni en los bordes. Lo que está en el lado invisible es lo importante porque en lo invisible está lo dicho. Para escribir una buena obra, tienes que escribir pensando en esas fuerzas que no se ven. En una buena producción lo invisible se hace casi visible. Esa es la esencia del teatro”.
Jon Fosse.
 
  
 
Su contacto con los directores se reduce a la mínima expresión, el encargado de dar forma a sus obras dispone de total libertad de interpretación.
 
Los temas más recurrentes en la dramaturgia de Fosse giran en torno a la imposibilidad de las relaciones humanas, la soledad, el desencuentro y la incomunicación. Sin embargo, el tema que sobresale sobre cualquier otro es el de la muerte: se podría afirmar que la muerte física que aparece en muchos de los textos del dramaturgo noruego remite a una muerte metafórica. La muerte física es circunstancial frente a la verdadera muerte que invade la escena: la muerte interior de los personajes, la muerte del amor, la muerte de lo místico.
 
Si bien en líneas generales el teatro de Fosse parece enmarcarse dentro de la estética realista, esto no es más que en apariencia, ya que algunos procedimientos particulares, tales como la proyección del mundo interior de los personajes, el uso de tiempos simultáneos, los espacios teñidos de cierto simbolismo, acercarían al dramaturgo a un cierto expresionismo.
 

Su poética consiste en decir lo indecible, por eso sus personajes se mueven constantemente en el ámbito de lo no dicho, de lo oculto, de la pausa o del silencio. Y es precisamente a través de estos silencios que se va revelando aquello que no se dice. Es frecuente hallar en sus diálogos frases entrecortadas, expresiones que no se terminan, repeticiones, silencios y lagunas. Además, el dramaturgo noruego parece concederle especial importancia a la musicalidad que debe poseer el diálogo. Lo musical,
el ritmo, la repetición, unido a las pausas y silencios,
hacen de la expresión lingüística de Fosse uno de sus
mayores logros. La disposición de los parlamentos de los personajes que recuerda la disposición del verso, breve, entrecortado, constantemente interrumpido por pausas, sin signos ortográficos.
 
Noruega es el único país del mundo que cuenta con una residencia honoraria propiedad del Estado, para el artista más importante del país por sus contribuciones a las artes y la cultura noruega, ubicada en las instalaciones del Palacio
Real, en el centro de la ciudad de Oslo. El monarca es el
que tiene la postestad de cederla, en el 2011, concedió
a Fosse la Grotten. El dramaturgo deja entrever ese
sentido del humor que sus allegados aseguran
que le caracteriza y bromea con la idea de ser
“vecino del rey”.
 
 

¿Se puede ser feliz cuando no se está satisfecho?
Jon Fosse.
 



Tras una breve y exitosa primera temporada en Casa del Lago, la compañía Festina Lente Theatrum presenta la última función de Invierno, obra de Fosse, el domingo 29 de marzo, luego de 6 semanas y 18 funciones.
 
Y aunque Julien Le Gargasson, director e intérprete del montaje, asegura que Invierno es el primer montaje de Jon Fosse en México, dato impreciso, ya que el año pasado se montó La noche canta sus canciones, primera producción teatral del Teatro del Bicentenario, en Guanajuato, con las actuaciones de Georgina Rábago y José Carriedo, quienes demostraron que las crisis matrimoniales pueden ocurrirle igual a una pareja de noruegos que de mexicanos. Pero esta imprecisión es una pecata minuta, y solo la puntualizamos esperando que, en algún momento cohabiten ambas puestas en escena, mas las que se acumulen.
 
(...) Y no solamente oscuridad, parece como si todo estuviera negro, la oscuridad está tan sombría que se vuelve negra como la tierra casi.
Jon Fosse.

  
 
Se trata de un montaje que aborda el amor en el inhóspito contexto contemporáneo: Un hombre y una mujer que se encuentran primero en un parque, después en la habitación de un hotel. Se acercan y se alejan como dos grandes animales en un moderno ritual de apareamiento. Julien Le Gargasson actúa y dirige a Pilar Valdez.
 
Su lenguaje y tramas, aparentemente simples, crean universos intrigantes y tensión extrema entre sus personajes. Se trata, a pesar de tanto desencuentro, de una historia de amor. Y amén de la frialdad que evoca, Invierno es una perturbadora comedia.
 
Invierno, es un redondo montaje, en el que todo cuadra perfecto: texto, puesta en escena, actuaciones, sus intérpretes son bellos, la gélida iluminación, reflejo de sus interiores. Y aunque devastadora, es una puesta de la que se sale muy agradecido. Algo en particular me llama la atención de su autor, es un “tocayo” de apellido de Bob, otro gran innovador del teatro, en el caso del estadounidense, de teatro musical, en donde realizo verdadera proezas, dándole madurez a un género que se había caracterizado, hasta antes de su arribo a Broadway por ñoño. Curiosa coincidencia de apellidos y de artistas novedosos y provocadores.
 
Las presentaciones de Festina Lente Theatrum han sido posibles gracias al FONCA, la Embajada de Noruega en México y Casa del Lago.
 
 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Absolutamente recomendable. Imprescindible.
 
Invierno, de Jon Fosse
Dirección: Julien LeGargasson.
Traducción de Pia Jensen
Actuación: Pilar Valdez y Julien LeGargasson.
Casa del Lago Juan José Arreola (primera sección del Bosque de Chapultepec). Sala Rosario Castellanos.
Domingo 29, 19 horas ÚLTIMA FUNCIÓN
Entrada $150
 
Para seguir paso a paso el proceso de trabajo, conocer el universo del autor y los integrantes del elenco y la compañía, se puede visitar la página www.festinalentheatrum.org.
 

 

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