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IN MEMORIAM JULIO SCHERER

15 Jan 15 - 18:31




 
Julio Scherer García: El periodista frenético
Por Nadia Rodríguez














Nos encontramos en uno de esos momentos en que con la muerte (hace unas cuantas semanas) de Vicente Leñero y ahora con la del periodista mexicano Julio Scherer, se va casi toda una generación de esos poquísimos hombres que en sí mismos eran la imagen de un medio de comunicación, es decir, que su palabra hablada y escrita marcó el estilo periodístico de un diario o una revista.

Pero este logro no fue espontáneo, encarnó varios años de vivir distintos procesos personales y profesionales. Este defeño nacido en 1926 conoció la vida por sus puntos extremos, a la sociedad, a sus personajes y a sus hechos desde la gloria hasta el infierno, todo el tiempo arriesgando pero no a lo “pendejo”, sino con una estrategia perfectamente diseñada para cada situación.

Scherer, quien hasta su último aliento formó parte de Proceso, una de las revistas más respetadas y caracterizadas por su capacidad de investigación periodística, fue un trabajador obsesivo  para conseguir la “verdad anhelada” y plasmarla a través de un reportaje.

Dicen que nunca cedió al poder, yo pienso que caminó al lado del poder. Sólo así pudo conocer los más íntimos secretos e intenciones de sus interlocutores y plasmarlos en ilustrativas entrevistas. Andando a la par del “enemigo” pudo regalarnos junto a Carlos Monsiváis textos como Parte de Guerra, donde relatan los sucesos de 1968.

A fuerza de probar y experimentar, este hombre que murió casi a los 89 años, pasó de la licenciatura en derecho a la filosofía y luego al periodismo. Nunca se cansó de demostrar su inagotable compromiso con su verdadera vocación y en 22 libros contó diversas historias del México que vivió, desde La piel y la entraña de 1965, hasta Niños en el crimen, publicado en el 2013.

Aún el 06 de diciembre de 2014 en Proceso le dedicó unas palabras a su colega Leñero, haciendo gala de su aguda capacidad descriptiva, de su intuición y de su ocupación por contar los pequeños detalles que siempre han llevado a escribir grandes historias.

                                   

No gustaba de ser un reportero de escritorio y en la confección de sus géneros se encuentra a un fiel representante del llamado Nuevo Periodismo. Prefirió vivir en carne propia la convulsión política y social del país  las transformaciones de los medios impresos mexicanos, sobre todo de Excélsior, periódico al que sirvió por muchos años y le permitió desarrollar gran parte de su obra.

Julio Scherer García fue y seguirá siendo un maestro del saber contar la realidad, tan cruda, irónica o atroz como pueda ser. En las aulas donde hoy se aprende periodismo y comunicación la pluma de este aventurero se convierte en referente para enseñarle a los jóvenes el oficio y la entrega que se debe tener.

El mejor homenaje que se le puede hacer es seguir hablando y difundiendo sus textos entre las nuevas generaciones de chicos que hallarán en su literatura una conciencia, una inquietud, un impulso o un deseo de cambiar en algo las cosas.

*Recomendación: Julio Scherer García: Mi Padre, en: www.letraslibres.com
 
     

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