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EL INSPECTOR

16 Sep 17 - 13:49




 


de Nicolai Gogol.
Una sociedad y unos personajes
en los que aún podemos vernos reflejados.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
 







Gogol escribió a propósito de El Inspector, cuando le acusaron de que no había un solo personaje bueno: “Nadie se ha dado cuenta del personaje que aparece de forma generosa, la risa”.
 
Nikolái Gogol comenzó a escribir El Inspector en 1834. Durante un año el autor estuvo intentando estrenarla pero la censura le ponía reparos. Finalmente el propio zar Nicolás I autorizó su representación que tuvo lugar en el Teatro Imperial de Moscú el 19 de abril de 1836. Gogol pasó a ser un escritor muy conocido a raíz de este estreno y su comedia fue muy influyente en las décadas posteriores en las que apareció. Las fuertes críticas y el escándalo social que supuso el estreno, convirtieron a Gogol en una persona muy conocida y casi perseguida. Las razones del escándalo fueron que El Inspector es una crítica mordaz a los políticos que abusan de su cargo para obtener beneficios económicos. El tono de la obra es de humor, ridiculizando al alcalde y a los funcionarios de una corrupta administración local. Gogol en el epílogo de la obra escribió: “no te irrite el espejo, si es el jarro el que está torcido”.

 
 
De naturaleza enfermiza, Gogol buscaba la inspiración en sus viajes y llegaron a convertirse en una necesidad. Pasaba los veranos de balneario en balneario buscando la salud a sus dolencias; ataques de melancolía, obsesión religiosa y debilidad física. Los inviernos en Italia le sentaban bien, pero su cuerpo iba debilitándose. A pesar de que en 1848 su estado ya era preocupante, organizó un viaje a Jerusalén buscando consejo divino y fuerzas para escribir un nuevo libro. El viaje comenzó en Nápoles a bordo del barco Capri. La travesía de Nápoles a Malta fue una pesadilla para Gogol. En los últimos años de su vida su preocupación religiosa fue en aumento. Llegó a quemar la segunda y tercera parte de su novela Almas muertas por indicaciones religiosas, que consideraban la obra una mala influencia para los cristianos. Gogol murió en Moscú el 4 de marzo de 1852 a los 43 años de edad. La causa directa de su muerte es desconocida; sus delirios religiosos y su descuido personal lo llevaron a un estado de debilidad que fue imposible remontar cuando sus amigos le procuraron asistencia médica.

 
  
 
La visión ácida y crítica que Nikolai Gogol (1809-1852) tenía de la Rusia del zar Nicolás I, manifiesta en sus Historias de San Petersburgo y más aún en su novela Almas muertas, encuentra, quizá, su más fuerte y universal expresión en El inspector. En este peculiar relato, el rumor de la visita de un inspector a una pequeña ciudad del Imperio deja al descubierto todas las miserias y corruptelas de una sociedad en la que, a falta de cualquier instancia de control, el envilecimiento y el cohecho se convierten en normalidad. Como todos los grandes retratos de la naturaleza humana y merced a la capacidad de adaptación a los cambios sociales, políticos y económicos a ella, la obra y su vigencia traspasan el tiempo y las fronteras.
 
Utilizando el humor como método, Gogol refleja las miserias del alma humana, lo que lo hace erguirse como todo un maestro en el uso de la sátira como reflejo y protesta. Pese a ello, su relevancia y popularidad han quedado relegadas y oscurecidas por otros autores del siglo XIX, como Tolstoi, Dostoievsky y especialmente Chejov.
 
Lo cómico se pondrá de relieve por sí mismo
precisamente en la seriedad con que está entregado a su labor
cada uno de los personajes de la comedia.
Todos ellos se dedican a lo suyo con diligencia,
afanosamente, incluso con calor,
como si se tratase de la tarea más importante de su vida.
Únicamente el espectador, colocado al margen,
ve la vacuidad de sus afanes.
Gogol.

 
  
 
Gogol fue, junto con Pushkin, quien inició el movimiento de ruptura del romanticismo y de acercamiento al realismo literario. Es por ello que su nombre se incluye entre los grandes del siglo de oro de la literatura rusa.
 
Por encima de todo, Nikolái Gogol (1809-1852) es un escritor de cuentos, en ellos, se halla concentrado y condensado todo aquello que Gogol tenía de característico; su macabro sentido del humor, su precisión y perspicacia a la hora de describir a la clase media de la Rusia pre-revolucionaria o su capacidad de caricaturizar perfiles. Durante sus poco más de cuarenta años de vida, también se dio tiempo de escribir novelas como Tarás Bulba (un relato épico sobre el pueblo cosaco), o la magnífica, pero inconclusa Las almas muertas y una serie de obras de teatro. Gogol dramaturgo se asocia a La nariz, El capote o La avenida Nevsky, Los jugadores y la “ligera” El inspector.
 
Ambientada en una pequeña aldea de la Rusia gobernada por el Zar Nicolás I, El inspector, narra los vaivenes y los desmanes de los habitantes de la aldea, a los oídos de los cuales ha llegado el rumor de la visita de un inspector proveniente de San Petersburgo. Con este sencillo punto de partida Gogol es capaz, no sólo de representar cada uno de los tipos y perfiles de la Rusia Zarista o de encadenar hilarancia, escena tras escena y dar una clase magistral de cómo se debe tratar la comedia desde el punto de vista literario.

 
  
 
El inspector también es una mascarada social, ninguno de entre todos sus personajes es realmente lo que aparenta ser. En esta aldea, nada es lo que parece. Todo el mundo engaña, traiciona, roba y actúa, siempre, guiado por una segunda intención. Pero cuando llega el rumor de que el inspector se hospeda en el hostal del pueblo, todos los altos cargos del pueblo, alcalde, juez, director del hospital, jefe de correos, profesor y comerciantes, unen fuerzas para intentar convencer al inspector de que, en esta aldea, todos son nobles y honrados. Lo que ninguno de ellos sospecha es que, ni siquiera el supuesto inspector es tal, Iván Alejandrovich, es solo un viajante, pillo y jugador empedernido que se ha quedado sin dinero y se ve obligado a hospedarse en el pueblo. Los funcionarios confunden a Alejandrovich con el inspector de la capital y le agasajan y colman de regalos, situación a la que él le saca todo el jugo posible, adoptando el papel de gran hombre de San Petersburgo, conocido de príncipes y amigo de personalidades y de hombres importantes, autor de los dramas más populares y brillantes de la época. Esta divertida situación es el soporte de una dura crítica a la corrupción que ¿vivía? la administración pública en la Rusia de Gogol. Parece que el argumento de la obra fue sugerido por Pushkin que vivió una situación parecida. Le confundieron con un importante funcionario de la capital cuando se alojó en una posada en Nizhni-Novgorod.

 
  
 
Una comedia que retrata una sociedad y unos personajes en los que aún podemos vernos reflejados, en El Inspector Gogol lleva al límite las consecuencias de la corrupción como sistema, no dejando ningún campo sin contaminar: familia, relaciones sociales, económicas, políticas.
La descomposición y el desmoronamiento de todos los planes se produce con la llegada de una carta que, con seguridad, se convertirá en el arma que más teme el Alcalde: "algún escritorzuelo lo convertirá en una comedia y seré el hazme reír de todos".

 
  
 
El Inspector es considerada una de las mejores obras de la dramaturgia rusa y su autor una gran influencia para la generación de grandes escritores rusos que aparecieron después de él.
 
 
¿De qué se ríen?, se ríen de ustedes mismos.
Gogol.

 
 
Seleccionada como obra invitada a la Muestra Nacional de Teatro El inspector se estrenó el 8 de septiembre, en el teatro sede del estado de Guanajuato, como resultado del Taller de Formación Teatral del Teatro del Bicentenario, en colaboración con Teatro El Milagro, instancias que presentan cuatro únicas funciones en la CDMX, los días jueves 14, viernes 15, sábado 16 y domingo 17 de septiembre El inspector. Bajo la siempre atinada dirección escénica y adaptación de David Olguín y el diseño de escenografía e iluminación de Gabriel Pascal.
 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Absolutamente recomendable. 
El inspector, de William Shakespeare.
Adaptación y dirección: David Olguín.
Escenografía e iluminación: Gabriel Pascal.
Diseño sonoro: Raúl Zambrano.
Diseño de vestuario: Salvador Hernández y Daniel Moreno,
Actuación: Juan García, Juan Manuel Belmonte, Miguel Ángel Vera, Germán Jiménez, Natyeli Guevara, Enrique Antillón, Carlos Barragán, Indira Rivera, Jesús Villegas, Susana Zamora y Elena Spindel.
Teatro el Milagro. Milán #18, Colonia Juárez. Metrobus Reforma
Del 14 al 17 de septiembre de 2017
Jueves y Viernes 20:30 hrs./ Sábado 19:00 hrs./ Domingo 18:00 hrs.
Duración: 135 minutos, con un intermedio.
Entrada general $250/ $120 Estudiantes, maestros, INAPAM y #YoVoyAlTeatro/ $60 Estudiantes y maestros de teatro, y vecinos de la colonia Juárez.

 

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