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AUSENTES

21 Jan 19 - 11:17








 
De: Eréndira Córdoba, Alicia Jiménez
y Erandi Córdoba.

Se nos olvida que detrás de cada una de ellas hay una identidad.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

 








Ausentes surge a partir de distintos testimonios obtenidos mediante una investigación continua de seis años, dando como resultado una instalación que interviene espacios para resignificarlos mediante la colocación de diferentes estaciones, utilizando elementos plásticos que crean un ambiente de intimidad en el que se hace una traducción de los testimonios para generar una metáfora de la ausencia.
 
Eréndira Córdoba, integrante del colectivo Campo de Ruinas, nos comparte:
 
Ausentes es un corrido escénico qué trata el tema de la desaparición en la República Mexicana. Tenemos ya 6 años trabajando el tema y lo hacemos a partir de los testimonios, es decir, no generamos una ficción, sino que todo es real.
 
Una serie de micro-relatos de los acontecimientos violentos en el país, recuperan las historias de los que hoy no están, evocando momentos que han quedado suspendidos para hacer su ausencia presente y visible en un teatro auténticamente documental.
 
Es teatro documental, afirma Córdoba, hemos trabajado con distintas fuentes, pero principalmente trabajamos directamente con los familiares de personas desaparecidas y ellos nos brindan su testimonio. Eso es lo que ponemos en escena.
 
Hemos hecho 4 dispositivos hasta ahora y con Ausentes tenemos poco más de un año, la habíamos trabajado como laboratorio de creación y en otros espacios con un formato experimental, y ahora ya lo completamos y lo traemos al sótano del Teatro Julio Castillo.
 
La realidad actual exige una indagación por parte de la escena contemporánea que rebase sus fronteras y se dé a la tarea de crear un acto ético-estético. Ausentes entiende el testimonio como una posibilidad de reapropiación de la memoria colectiva, oponiéndose a relatos hegemónicos y así (re)construir espacios reflexivos de una comunidad posible. Lamentablemente es un tema que podría pasar mucho tiempo más y el colectivo tendría materia prima para seguir trabajando durante un largo lapso de tiempo.
 
Sí desgraciadamente es así. A nosotros nos gustaría ya no trabajar sobre el tema, pero en lugar de que disminuya la cifra de personas desaparecidas, va creciendo, cada vez, cada día te enteras de un caso nuevo, y por eso se renueva constantemente nuestro trabajo. Por ello los días lunes presentamos unos casos y los martes otros, porque es tal la cantidad de desaparecidos, y nuestro esfuerzo también es por nombrar a la mayor parte de compañeros que podamos entonces hacemos dos versiones por eso mismo. Son 6 casos en cada función.

 
 
Concebido a partir de testimonios que dan cuenta de los retos a los que se enfrentan los familiares de las personas desaparecidas, dramatúrgicamente ¿cómo construye el Colectivo Campo de Ruinas, el espectáculo multidisciplinario?
 
El primer paso es la investigación, muchas veces empezamos por fuentes periodísticas, por páginas de internet, y después buscamos el contacto directo con los familiares. De hecho creo que en todos los casos que ahora presentamos, con todos hemos tenido contacto con las familias, y con ellos logramos que nos cuenten cosas más íntimas, más personales, sobre los compañeros que desaparecen y nos comparten más material muchas veces, y sobre esa base vamos trabajando.

 
     
 
Ausentes es resultado de la colaboración entre artistas escénicos, plásticos y músicos, en la que los hechos reales son mostrados al espectador invitándolo a interactuar para completar la pieza.
 
En el colectivo ahora somos dos personas de teatro, una artesana textil y dos músicos, y dependiendo de ciertas cosas que nos llaman la atención, por ejemplo, en algunos casos partimos de la base musical y a partir de ahí generamos todo lo que se va a decir, o, a veces, tenemos un texto que puede ser como una crónica de como es el proceso de desaparición y búsqueda de los compañeros, o a veces el testimonio de los papás. Por ejemplo, hay casos en los que tenemos cartas que escriben las mamás, y eso es lo que tenemos como base, y de ahí lo vamos trabajando entre todos, para agregar la sonoridad o la cuestión plástica.

 
  
 
En cada estación se dan a conocer los rasgos característicos y las historias de vida de los ausentes en forma particular, alejándose de estadísticas y visibilizando su desaparición para hacerlos presentes. ¿Es difícil el contacto con la gente cercana a los desaparecidos?.
 
Uno pensaría que sí, pero creo que a veces es más imaginación nuestra. Al contrario, nos hemos encontrado con que es gente sumamente generosa, todas las personas a las que nosotros nos hemos acercado nos han recibido con muchísimo cariño, y siempre nos han respondido todo lo que queremos, nos han dado mucha información, y la verdad es que no, uno pensaría que es complicado pero no. Es complicado desde el lado del dolor, por supuesto, porque uno genera empatía con ellos, pero también creo que eso es importante para nosotros, tratar de entender humanamente lo que sucede para poder ponerlo en escena, para transmitirlo, qué es nuestro objetivo.

 
   
 
La sonoridad dentro de la pieza se compone por ambientes e improvisaciones musicales que generan un diálogo con la escena, diálogo que no promete la posibilidad de encontrar a los desaparecidos, no dan falsas esperanzas.
 
Y ellos saben que no, nos encantaría ser así de optimistas y pensar que el arte puede transformar la realidad, pero la verdad no sabemos hasta qué punto eso es verdad. Pero lo que si creemos que puede ayudar y en lo que los papás mismos nos dicen que ayuda, es que llega este mensaje, que dice lo que a veces ellos, quizás no puedan decir porque muchas veces no tienen los foros para hacerlo, y también porque va la cuestión emotiva, porque genera empatía, porque entra por la piel. Puedes escuchar la misma historia o leerla, y quizá no te va a hacer tanto sentido, como cuando la ves en escena, y creo que eso sí ayuda, también ayuda para quitar la cuestión estadística en la que se convierten las personas desaparecidas, tenemos un numero de 40180 desaparecidos, y se nos olvida que detrás de cada una de ellas hay una identidad, que es lo que a nosotros nos importa mucho.

 
  
 
Cuando vienes, de aquí te llevas su historia, muchas veces encuentras cosas en las que eres parecido al otro, desde el color favorito, o los sueños que tenía, las cosas que le gustaban, la música, tú te encuentras ahí y también ves sus rostros, y creo que ya no se te vuelve a olvidar.
 
La respuesta de los papás siempre ha sido generosa y siempre agradecen mucho nuestro trabajo, nosotros les pedimos que no lo hagan, porque es para ellos. Cuando los papás vienen a las funciones es muy duro para nosotros, porque este trabajo lo hacemos para ellos, pero no sé si para que ellos lo vean. De pronto no sabemos qué tanto removemos, un papá nos decía que es cómo echarle limón a la herida, pero la verdad es que el daño que les han hecho es inmenso, y creo que verlo en escena no les hace más daño, eso lo saben y ellos viven constantemente con esta herida.

 
  
 
Así que lastimarlos no, creo se sienten acompañados sobre todo porque, por si fuera poco, cuando alguien desaparece, las familias se quedan muy solas, porque los acusan de muchas cosas, los criminalizan, o también porque es difícil, nos lo han dicho, de pronto la familia se aleja porque es difícil verlos tristes o verlos sufrir, se alejan de ellos y de pronto terminan solos, y creo que se sienten un poquito abrazados por nosotros.

 
Los testimonios que dan cuenta de la ausencia de un ser querido, son llevados a escena por el Colectivo Campo de Ruinas, integrado por: Eréndira Córdoba, Alicia Jiménez, Erandi Pacho, Jorge González Dergal y Luis Manuel Pantoja, en un montaje que puede no resultar “amable”.
 
  
 
Es crudo por el tema, definitivamente, por más que intentemos que no sea así, lo es, además porque son los testimonios tal cual, nosotros no estamos ni inventando, ni escribiendo nada, todo es el testimonio de los papás, tal cual, entonces creo que si es crudo. Quizá no es lo más entretenido, ni lo más divertido, no es algo que uno diga qué bonita obra fui a ver, pero creemos que el arte también necesita generar momentos de reflexión, y que esta realidad de violencia en la que vivimos, nos rebasa de tal manera que no hay forma de que uno ficcione esto que estamos diciendo, por eso lo hacemos así, con los testimonios.
 
Para nosotros es muy importante dentro de esta reflexión buscar momentos en donde nos escuchemos unos a los unos a los otros, no es tanto lo que podamos decir, sino lo que la gente aporta, aquí se les pide que participen, que dejen sus testimonios, que nos ayuden a darle voz a otros, y hay un momento al final, en donde les pedimos que nos cuenten que se llevan de la experiencia tal cual, es un espacio más para escuchar, más que para ver.

 
  
 
 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Absolutamente recomendable
Ausentes. De: Eréndira Córdoba, Alicia Jiménez y Erandi Córdoba
Creación colectiva del colectivo Campo de ruinas.
Actuación: Eréndira Córdoba, Alicia Jiménez, Erandi Pacho, Jorge González Dergal y Luis Manuel Pantoja.
Sótano del Teatro Julio Castillo. Centro Cultural del Bosque.
Lunes y martes a las 20:00 hasta el 25 de marzo
 
 
 

 

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