atrapAarte

AL TEATRO CON EL DIABLO

28 Dec 18 - 11:54







 




Nuevas e inesperadas situaciones entre
ángeles, diablos y pastorcitos
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
 
 











Miguel Sabido expone en su libro Rescatando pastorelas, que este mexicanísimo género teatral, son representaciones con personajes claramente definidos, una anécdota, un vestuario especial, una escenografía construida ex profeso, un movimiento escénico perfectamente establecido, una música totalmente adecuada, que fundamenta su acción dramática en unos cantos perfectamente codificados y una coreografía perfectamente definida. Y, sobre todo, representan un proceso universal, semejante a como lo hace la tragedia griega.
 
El dramaturgo destaca el enorme valor cultural de estas representaciones sagradas. Las pastorelas se diferencian del teatro tradicional porque son creaciones colectivas o creaciones sociales en las que los “maestros de cuaderno” añaden nuevos elementos, según las necesidades de la cuadrilla (grupo de voluntarios que van a representar una pastorela), necesidades casi siempre relacionadas con la celebración de un santo patrono en particular o con una situación específica del lugar donde han de representarse.
 
Bajo esta premisa, el conocido formato de Microteatro Julián Robles, en complicidad con Alejandra Guevara “Jana”, y Andrea Novelo, convocaron a un nutrido grupo de creadores creativos para honrar al tradicional género teatral en esta temporada navideña, es así como surge Al teatro con el diablo.

 
  
 
El objetivo: rescatar, revitalizar y reformular el único género teatral mexicano, destacando que muy pocos países tienen la fortuna de tener un género teatral auténtico, como es la pastorela.
 
En Microteatro, los fundamentos de la pastorela se modernizan, revierten y son motivo para la farsa y la sátira.
Los 13 dramaturgos participantes son: Miguel Sabido, Juan Villoro, Luis Ayhllón, Bárbara Colio, David Gaitán, Elena Guiochins, Flavio González Mello, Conchi León, Cutberto López, Martín López Brie, Luis Mario Moncada, Verónica Musalem y Alejandro Román.
 
Los 13 directores participantes son: Luis de Tavira Juan Carrillo, Sixto Castro Santillán, David Hevia, Paola Izquierdo, Cristián Magaloni, Gabriela Ochoa, Silvia Ortega Vettoretti, Sebastián Sánchez Amunátegui, Miguel Sabido, Gerardo Trejoluna y Xavier Villanova, acompañados de un numeroso elenco, en un esfuerzo de renovado abordaje del género, cada una de las propuestas lleva la impronta y estilo de sus autores. Salvo temáticamente, no hubo requisitos para la creación de estas 13 novedosas micro pastorelas, el tratamiento fue libre creativamente y no se exigió apegarse a la pastorela tal cual.

 
     
 
El menú:
SALA 1
Algún día la humanidad ya no existirá. De: Martín López Brie. Dirección: Sixto Castro Santillán. Elenco: Darling Lucas, Marco Guagnelli, Gonzalo Guzmán y Alejandro Arreola.
 
SALA 2
Divina Trinidad. De: Bárbara Colio. Dirección: Paola Izquierdo. Elenco: Cecilia Noreña, Fernando Villa, Fernando Memije y Arturo Reyes.
 
SALA 3
En guardia. Autor y director: Flavio González Mello. Elenco: Dobrina Kristeva y Nayelly Acevedo.
 

SALA 4
El placer del éxtasis, o como sobrevivir a las fiestas decembrinas. De: Verónica Musalem. Dirección: Silvia Ortega Vettoretti. Elenco: María José Guerrero, Estephany Hernández y Rodrigo Alcántara.
 
SALA 5
No crucen, peregrinos. De: Alejandro Román. Dirección: Xavier Villanova. Elenco: Xavier Villanova y Frida Astrid.
 
SALA 6
Corazón rojo. De: Conchi León. Dirección: Sebastián Sánchez Amunátegui. Elenco: Santiago Stephens, Estephania Barba, David Bernal y Karina Lechuga.
 
SALA 7
Libro de María. De Luis Mario Moncada. Dirección David Hevia. Elenco: Gerardo Efraín Gallardo Talavera, Luis Alfonso Figueroa Sámano y Cristóbal Martínez.
 
SALA 8
Esperando al pastor. De: Cutberto López. Dirección: Juan Carrillo. Elenco: Rocío Leal, Leonardo Zamudio y Jorge Valdivia.
 
SALA 9
Pastorela de pastores sentados. De: Miguel Sabido. Dirección Miguel Sabido. Elenco: Juan Ignacio Aranda, Samuel Loó, Nacho Torre, Elsy Jiménez y Lisbi Cuéllar.
 
SALA 10
El diablo. De: Juan Villoro. Dirección: Luis De Tavira. Elenco: Arturo Beristáin y Judith Inda.
 
SALA 11
Oráculo. De: Luis Ahyllón. Dirección: Gabriela Ochoa. Elenco: Pilar Cerecedo, Irene Repeto y Diego Santana.
 
SALA 12
Afrodisiaco. De: Elena Guiochis. Dirección: Gerardo Trejoluna. Elenco: Ara Sir Ko, David Blanco y Saúl Sánchez.
 
SALA 13
Dios es un buen tipo. De: David Gaitán. Dirección: Cristian Magaloni. Elenco: Ricardo Rodríguez y Ángel Luna. Se presenta en la Sala 13.

 
  
 
Tras la grata  experiencia de hace 3 años de invitar a un importante grupo de directores para montar las Historias de la Ciudad de México, de Emilio Carballido en Microteatro, los productores tuvieron la idea de realizar este nuevo proyecto, en el que sorprenden varios nombres, por supuesto, el de Miguel Sabido, decano y principal promotor del género, pero también el de el maestro Luis de Tavira, de quien resulta difícil verlo en este pequeño formato teatral, asa como al escritor Luis Villoro, y el actor Arturo Beristai, estos tres últimos forman la santísima trinidad de El diablo. Platicamos con el magnífico histrión y su compañera “en escena”, Judith Inda, quien nos compartió sobre su nueva experiencia artística en una larga y exitosa trayectoria.
 
Primero, es un reto, y dos es una experiencia que no tenía, me interesaba porque se trata de un texto de Juan Villoro, con dirección de Luis de Tavira, con Judith, eso es un privilegio. Y depende de la actitud con la que lo tomas, si lo tomas como una chamba, da lo mismo si estas en Bellas Artes, seguirás haciendo una chamba. Lo micro puede ser macro, y eso para nosotros ha sido un reto y se ha convertido en un seminario, un seminario de actuación, cada función es distinta, en cada función estamos buscando el son que tiene el texto, la relación entre los dos actores, donde podemos casi bailar con las emociones, con lo que plantea el otro, lo que sucede con el público. Haber hecho una función sólo para ti, para nosotros es un privilegio y es una experiencia, cómo hacemos, o cuando está la sala llena y entonces hay una interrelación, un feedback con el público cuando se ríe.
Se ha convertido casi en un seminario, lo cual nos emociona mucho porque: ¿cómo viste la función?, pues yo sentí que aquí, a lo mejor si retrasamos tantito, y se convierte en algo que está vivo, y se vuelve muy interesante.
El texto es una reflexión sobre el diablo, visto desde la perspectiva de la realidad que está viviendo el país, estamos viviendo momentos donde el infierno ya está aquí, la cantidad de asesinatos diarios que hay en todo el país, algo está pasando, el diablo probablemente y la visión de Juan tiene mucho que ver con esto que planteaba Hannah Arendt en algún momento, es una lectura que nosotros le damos, cuando se hacen los juicios de Eichmann por el holocausto y ella dice que Eichmann es un burócrata, que lo que hacía era firmar, ¿dónde está el delito?, en no pensar, él no pensaba, él firmaba la muerte de quién sea. El que mata, mata porque no tiene conciencia de nada, ni de lo bueno, ni de lo malo, Pessoa los llamaba cadáveres aplazados. ¿Qué es lo que tenemos que hacer?, transformar esa realidad y evitar que los bárbaros dominen el país, que es lo que está pasando, entonces por eso nos parecía muy importante, pues un texto que aparentemente es frívolo, no tiene nada de frívolo, un gran autor como Villoro, está hablando de otra realidad, y Luis le da la vuelta al final con esta fosa común en la que estamos.

 
  
 
¿Viene para la entrevista de trabajo?, preguntan a los que se forman a las puertas de la Sala 10 de Microteatro. Adentro, en la más ordinaria de las oficinas, un pobre diablo interpretado por Arturo Beristáin, espera a ser entrevistado para obtener el trabajo de diablo.
Lo que no sabe es que, en la pugna por impedir el camino del bien, no hay nadie más efectivo que un simple burócrata.
 
Y, como afirma Beristan, la obra tiene está doble lectura, puede ser simplemente divertida, pero es un texto muy reflexivo, y es muy profundo. El maestro de Tavira, apuesta por una dirección muy coreográfica, a partir de un duelo de miradas que se encuentran, se separan y después viene lo físico y lo auditivo.
 
Judith. Un gran honor poder trabajar al lado del maestro Beristaín, bajo la batuta del maestro de Tavira, con un texto de Juan Villoro. Como dice Arturo, si es un reto, porque son 15 minutos en donde tenemos que tener un principio, un nudo y un desenlace, todo tiene que ser redondo. Tenerlo en 15 minutos, fue el gran reto al principio, y de pronto empezamos a encontrar la manera de poder darle este ciclo constante durante 6 funciones, que si se vuelve, como dice el maestro Beristáin, un seminario, todo el tiempo estamos encontrando cosas, significados de los textos, como resuena en el oído del espectador, qué partes funcionan en unos y que partes les resuenan a otros, cada función llega a ser bastante distinta.
Cuando estábamos ensayando la obra, salió, bueno diario salen historias de descuartizados, pero como dos días antes de estrenar nos enteramos que aquí en la Santa María la Ribera, en el kiosko, encontraron otra maleta con una chavita destazada abajo de una de las bancas, a dos días de estrenar aquí. Entonces decíamos, cómo se vuelve el cotidiano, éste cotidiano del que habla Juan Villoro, porque las oficinas pueden ser realmente un infierno o una gloria, si te atienden rapidísimo, pero en realidad es un infierno porque eres un papel, tras un papel, tras un papel, tras un papel, como todos los cuerpos, entonces ¿qué necesitas para estar detrás de un escritorio?, pues nada... Ser mediocre... La mediocridad de no hacer nada.

 
  
 
“¿Por qué quiere ser diablo…?”. “Necesito el dinero, ser yo de otro modo…” El texto  confronta a dos personajes que encarnan conceptos diametralmente distintos. “No te vuelves diablo por convicción…” no se da cuenta que el infierno está aquí. El demonio se burla del ser humano mediocre. Las aptitudes requeridas no son las de maldad pura, algo mucho peor: mediocridad. El verdadero infierno es - en una oficina de gobierno.
 
Arturo Beristáin: Actuar es reaccionar al estímulo, cuando una actuación se mecaniza es que solamente se está yendo a la reacción, y no al estímulo. Ese es un reto actoral, estar siempre escuchando el texto y de ahí nutrirlo para poder reaccionar, entonces se vuelve para nosotros, que somos profesionales y aspiramos a la altura del arte, no una chamba, sino un reto.
Hay un torero muy famoso Antonio Bienvenida, que tuvo las cornadas más graves de su época, lo mató una vaquilla, él había toreado miuras y vitorinos y a los toros más peligrosos, las corridas duras y en una tienta una vaquilla lo volteó y se desnuco y murió, es decir, el riesgo es el mismo actoralmente no porque sea micro.
 
Judith: Encontrar justo la distancia con el público, porque no es lo mismo estar en un teatro, incluso una sala pequeña, no es lo mismo que esto, uno está acostumbrado a una proyección mucho más amplia, entonces también es empezar, no literalmente en la contención, pero sin contener en este pequeño espacio, en el que, pues si el teatro es un microscopio, esto es una lupa, es una lupa y lo tienes aquí, entonces si está, está, y si no sucede, no sucede, y los primeros que nos damos cuenta somos nosotros, si no estás, no está en público

 
 
Por su parte, el escritor y director de escena teatral, Miguel Sabido ofrece Pastorela de pastores sentados, quien escribió esta obra especialmente para esta temporada, afirma que no le llevó mucho tiempo elaborarla, lo que le costó trabajo fue sintetizarla, ya que ha hecho pastorelas con 300 actores en el escenario. Y en Microteatro, le asignaron un espacio de cuatro metros de ancho y solo cuatro actores. Esto lo condujo a inspirarse en la pequeñez infinita del espacio. El decano de las pastorelas afirma que por eso aceptó, porque fue un reto para él, ya que nunca había hecho este tipo de teatro. El pequeño escenario es decorado a mano con los elementos tradicionales para este tipo de espectáculos, está pintado cual retablo de iglesia barroca, querubines indígenas, frutas y hojas de acanto, todo en colores vivos. Los vestuarios armonizan, como personajes de Nacimiento de barro que cobran vida.

 
  
 
En Pastorela de los pastores sentados, la más tradicional micro pastorela, los pastores vencen las tentaciones que el diablo les propone. Un ángel es el guardián para que Lucifer no logre su propósito. Aparece un viejo pastor y el bien prevalece sobre el mal para que María de dar a luz al niño Dios. Las actuaciones son de Juan Ignacio Aranda, Samuel Loo, Nacho Torre, Lisbi Cuellar y Elsy Jiménez.

 
 
 
Los temas y géneros teatrales cambian de una sala a la otra. Algunas de las otras opciones que pudimos ver, en donde predomina el tono cómico o fársico, son:
 
Esperando al pastor. En una clara alusión a Esperando a Godot de Samuel Beckett, un ángel (Leonardo Zamudio) y una diabla (Rocío Leal) hacen tiempo mientras esperan a un pastor, (¿un hombre que pastorea, o los famosos tacos que se exhiben en su trompo de carne?).

 

Mientras esperan, platican… alrededor de un árbol seco. Ella espera “un nuevo mundo con la mujer emancipada….”. El texto de forma divertida versa sobre el hostigamiento sexual, la misoginia y la independencia femenina. Escrita por Cutberto López y dirigida, como siempre ingeniosa y creativamente  por Juan Carrillo, los personajes tratan de convencer al pastor de ir o no al nacimiento de Jesús. Los límites entre el bien y el mal se diluyen, y uno no puede existir sin el otro. El “diablo” tiene curvas y formas de mujer. El arcángel es alburero, dicharachero y bonachón. ¿Qué hacen? esperan…? .¿Qué esperan? Al pastor.
 
En Dios es un buen tipo, David Gaitán, refleja, en tono irreverente, el conflicto que tiene con el Creador. La cuestión de la religión y la fe, son temas que apasionan al prolífico y multitalentoso David Gaitán, también probado director y actor. A mediado de año presentó un libro, editado por La Capilla, que contiene tres obras: son tres obras que me abrieron la puerta, afirma Gaitán, digamos como que son mi primer salto de fe hacia este tema la fe, la espiritualidad y la relación con la divinidad desde distintos ángulos. En La velocidad del zoom del horizonte inspirada en la novela Solaris de Stanisław Lem, entendiendo a la divinidad como un océano extraño, en un código de ciencia-ficción. En Dios o no ser, una conversación directa en torno a la pertinencia, o no, de la existencia de Dios, Dios siendo un personaje, y en Paraíso diseñado, en torno a la idea de una hipótesis en torno a qué es la muerte y qué pasa cuando uno muere. Son tres obras que a mí me abren la puerta para entrar en ese mundo, son tres textos con los que, además, yo siento que pude aterrizar una cualidad de la escritura que he encontrado profundamente gozosa, que es un perfil, además de dramático, ensayístico en las obras, y en estas tres piezas siento que lo pude explorar de manera muy placentera.

 
  
 
Unos meses después, en agosto, David estrenó una nueva relectura de los clásicos griegos, en Teatro UNAM, entonces afirmo: de las conversaciones que en Edipo. Nadie es ateo planteamos, es en torno a la fe, como buscamos activar las preguntas de cómo nos relacionamos hoy en día con la fe, sobre todo las personas, como la mayoría de los que hacemos la obra, que crecimos como ateos, pero que sin embargo sentimos que tenemos una relación significativa con nuestra vida espiritual, desplazada, no necesariamente; manifestada, no necesariamente en una religión o en el ejercicio de una religión, pero si, por ejemplo, habitando la ficción, en la filosofía, en conversaciones existencialistas, en la idea de que hay más, además de esta realidad. De ahí la aseveración de que nadie es ateo, la provocación de que nadie es ateo, que al tiempo que yo creo que converso con mi generación, y en general, con esta época de la humanidad creo que también lo hace directamente con Edipo desde su lugar más griego, más antiguo.

 
  
 
En Dios es un buen tipo dirigida por Christian Magaloni, dos predicadores celestiales intentan convencer a los asistentes de que Dios se encuentra en un formulario que, obsequiosamente, les entregan.

 
  
 
La pederastia, el abuso sexual, temas muy presentes en la agenda nacional e internacional, son abordados por la yucateca Conchi León y dirigida por Sebastián Sánchez Amunátegui, en Corazón rojo, en ella, por la madre de un querubín debe ir hacia los infiernos para intentar recuperarlo, pues fue encontrado culpable de un crimen sexual contra una pastorcita. Dispuesta a todo, la madre procede a seducir a su demonio carcelero.

 
  


 
 
 
El teatro es de todos. ¡Asista!
 
Hasta el 6 de enero, Microteatro México, con Al teatro con el diablo, se suma a la tradición teatral mexicana con un abordaje que pone en nuevas e inesperadas situaciones a los ángeles, diablos y pastorcitos.
Jueves y Viernes: 20hrs. Sábado: 19hrs. Domingo: 18hrs.
Microteatro México (Roble #3 col. Santa María La Rivera)
 
Absolutamente recomendable.
 

 

Agregar un comentario

Tu nombre

Tu dirección de correo (no se mostrará)

Mensaje *

410454