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Cuentos Antinavideños
Por: Roberto Sosa
 
Un año que termina con la crítica habitual que desde el escenario de La Capilla Teatro, se hace sobre la Navidad; las fábulas son una sátira a la felicidad enjuta y tiesa que se vive en esta temporada decembrina. En esta ocasión los cuentos son: “Indigesta” de Scarlett M. Badeau (texto ganador), “Navidad Borgeana Circular” de Luis Guerrero, “Lágrimas de Bergman” de Mariana Hartasánchez y “X_X Santa”, de Jennifer Monge. La dirección es de Angélica Rogel.
El primer monólogo lo interpreta Carmen Ramos; un personaje que relata lo sucedido en la Navidad de 1994 cuando perdió su virginidad. Era una jovencita tan fea, que pensó que nadie le haría “el favor”; esa Noche Buena fue con su hermana a un centro comercial para tomarse la foto con Santa. Precoz desde adolescente, ella les miraba la bragueta a los hombres y Santa no fue la excepción, pensaba que era un depravado que se excitaba con lo niños al momento de sentarlos en sus piernas.

Pero no fue así,  Santa se excitó cuando la vio a ella,  con su hermana le mandó un mensaje, era una cita con él,  “para darte en privado tu regalo”. No podía creerlo, no podía dejar de pasar esta oportunidad. ¿Qué sucedió en el depa de Santa? ¿No la violó por fea,  o le hizo “el favor”? Lo cierto es que ella en la actualidad tiene que visitar periódicamente a un psiquiatra… Hoy escucha comentarios como: “era tan fea, que le pidió sexo a Santa Claus…”
El segundo relato es con Pamela Almanza, una “sueca” que en medio del escenario relata  la vida y muerte de su empresario mexicano con el que se casó. “Las mujeres suecas –dice- somos pobres de expresión, somos como las películas de Bergman: largas, tristes e incomprensibles”.

Frente al ataúd de su empresario mexicano, les pide a los habitantes de “Chimalistac del Alto Vacío”, que le lloren, porque si alguien muere en Navidad y nadie le llora, se va directo al infierno. Se muere ahogado por una espina de huachinango que se le atora en la garganta, la muerte lo sorprendió cuando su bella esposa del contó un chiste mexicano… con todas las “palabrotas”.
El tercero –en mi opinión es el más flojo- es con la esposa de Santa –Pilar Ixquic Mata-, una mujer cansada de vivir con el personaje que se viste de rojo todas las navidades; por más de 400 años ha tenido que pasar la Noche Buena sola. Prepara la cena y su gordo marido nunca está, se va a repartir juguetes. Se une a un grupo de auto ayuda: “Mujeres unidas por el rescate de sus matrimonios”. Una idea cruza por su mente: “se me ocurre destazarlo y ocuparlo para la cena…”


El último de los cuatro vale el boleto. Suena el despertador, un joven se levanta por la mañana, es Navidad, encuentra a su hermana menor junto al árbol y  le dice: “Santa no te trajo nada porque eres malo…”. Se acuesta, se duerme y otra vez es Navidad, y todo lo que hizo, es diferente. Se acuesta, suena el despertador, y otra vez su hermana: “Santa no te trajo nada porque eres malo…”
Para él esto era una bendición, podía hacer lo que quisiera, y al siguiente día nadie lo recordaría. Lo primero fue declararle su amor a la mujer de sus sueños: su prima Biby. O podía robar, o pedir que lo quieran, coger, fingir felicidad, embriagarse… y después irse a la cama temprano. Al siguiente día ve a su mamá en la cocina y es otra vez Navidad. Y su hermana: “Santa no te trajo nada porque eres malo…”
El sueño se vuelve pesadilla, no pude salir; una y  otra vez suena el despertador y es Navidad, y  retorna a lo mismo: despertador…hermana, Navidad. Se repite todo, no envejece, es inmortal. Ya no celebra, se acuesta temprano, mañana va a ser igual… otra vez Navidad. La reflexión es interesante… ¿no repetimos lo  mismo cada año? Cenamos lo mismo, decimos que está rico, pero es lo mismo cada año. Todas las navidades son igual, queremos lo mismo, hacemos lo mismo… El personaje lo interpreta de forma excelente Raúl Villegas.
Los  Cuentos Antinavideños, se presentan en La Capilla Teatro, hasta el 30 de diciembre, todos los días, excepto 24 y 25.
 
 

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